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domingo, 17 de abril de 2016

MDGA1: PROTEÍNA ASOCIADA AL AUTISMO IMPLICADA EN EL DESARROLLO CEREBRAL


El desarrollo cerebral es un proceso estrictamente regulado por nuestro código genético, donde múltiples vías de señalización cooperan para establecer una red neuronal compleja que conecta diferentes estructuras cerebrales. Defectos en cualquiera de estos genes puede dar lugar a graves enfermedades mentales, en particular los llamados “trastornos del neurodesarrollo” entre los que se encuentran el autismo, los trastornos bipolares o la esquizofrenia.
Múltiples estudios de investigación han implicado genes que juegan un papel crucial en el desarrollo cerebral con la aparición de estos trastornos del neurodesarrollo. La acumulación de defectos durante el desarrollo cerebral sería una posible causa de estos trastornos neuronales en el adulto, incluso antes de que algún síntoma clínico de la enfermedad sea detectable. Desafortunadamente, existe un vacío científico entre los desencadenantes de estas enfermedades durante el desarrollo cerebral y los primeros indicios de la enfermedad en la adolescencia o en el adulto.
El estudio del genoma humano, junto con estudios poblacionales en familias con susceptibilidad de desarrollar alguno de estos trastornos del neurodesarrollo, han sacado a la luz multitud de genes candidatos como DISC1, ErbB4, Reelin, NRG1 o MDGA1. La mayoría de estos genes juegan un papel crítico en el desarrollo del cerebro humano participando en múltiples funciones como la migración de neuronas, la diferenciación de los derivados gliales, formación de mielina, desarrollo y plasticidad sináptica, entre otros; funciones que en mayor o menor medida están afectadas en la mayoría de estos trastornos del neurodesarrollo.
La corteza cerebral es el centro de la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión en humanos. La corteza cerebral en mamíferos está formada por seis capas (1-6), y su formación es vital para una correcta comunicación entre los distintos centros cerebrales. La formación de estas capas sigue un gradiente temporal y espacial, donde las capas bajas de la corteza (5-6) se forman antes que las capas altas (2-3). Las neuronas corticales se generan en dos centros proliferativos, uno temprano llamado la zona ventricular que genera las neuronas de las capas bajas, y una segunda capa germinal formada a partir de la zona ventricular, llamada zona subventricular, que mayoritariamente genera neuronas para las capas altas, pero se ha demostrado que en menor medida contribuye a todas las capas corticales.
MDGA1 es una proteína perteneciente al grupo de las IgCAM, que participa en varias funciones de adhesión celular y migración neuronal. Su expresión está restringida al sistema nervioso central. Recientemente, MDGA1 ha adquirido gran relevancia científica por su implicación en determinados desordenes neurológicos, con polimorfismos genéticos y deleciones que dan lugar a proteínas truncadas y no funcionales que están altamente correlacionadas con determinados trastornos del neurodesarrollo, en particular el autismo. Conjuntamente, se ha demostrado que MDGA1 participa en la formación de sinapsis actuando como un inhibidor selectivo de la formación de sinapsis inhibitorias.
Nuestro estudio demuestra por primera vez una función de MDGA1 durante el desarrollo de la corteza cerebral. En este estudio, observamos que MDGA1 se expresa en las neuronas de la corteza cerebral, pero también se expresa en las células progenitoras que dan lugar a estas neuronas, llamadas progenitores basales o intermedios. Usando técnicas in vitro e in vivo, observamos que MDGA1 se expresa en la membrana celular formando interacciones directas con otras proteínas de membrana (Connexin43) conocidas como “gap junctions” que permiten la comunicación entre células progenitoras. Para este estudio, desarrollamos un ratón mutante condicional en el cual desactivamos el gen MDGA1 en progenitores neuronales que expresan Nestin, lo que nos ha permitido desenmascarar una función desconocida de MDGA1, crítica para el desarrollo y la viabilidad de la corteza. La inactivación del gen MDGA1 en progenitores neuronales da lugar a una total ausencia de la proteína en las zonas germinativas.
En la zona subventricular, las células progenitores basales se encuentran unidas muy estrechamente a través de MDGA1 y otras proteínas de membrana, lo que permite la comunicación entre las células progenitoras. Esta interacción es crítica para que las células progenitoras puedan dividirse y generar neuronas. Así, cuando eliminamos MDGA1 de las células progenitoras, observamos como las progenitoras basales son incapaces de mantener esta estrecha interacción con células adyacentes, y migran anómalamente de los nichos germinativos a las capas altas de la corteza donde persisten en un estado de inactividad (quiescente), para posteriormente desaparecer por muerte celular. Esto tiene consecuencias directas en el linaje neuronal, dando lugar a una reducción en la producción de neuronas del 50%, en paralelo a una disminución del tamaño y densidad celular de las capas corticales y nichos germinativos. Esta reducción neuronal compromete enormemente la funcionalidad de la corteza cerebral para comunicarse con otras áreas del cerebro y puede desencadenar la aparición de enfermedades neurológicas como los trastornos del neurodesarrollo, algunos de los cuales ya han sido asociados a mutaciones especificas en los genes humanos para MDGA.
El presente estudio establece un vínculo directo entre un gen asociado con los trastornos del neurodesarrollo en humanos y su función durante el desarrollo de la corteza cerebral, estableciendo un marco causa-efecto sobre las posibles implicaciones de genes involucrados en el desarrollo del cerebro como posibles desencadenantes de algunas enfermedades neurológicas.
 
Localización del gen MGDA1

lunes, 16 de septiembre de 2013

LA MEMORIA A LARGO PLAZO SE LOCALIZA EN LA CORTEZA CEREBRAL



Hasta ahora se ha aceptado que la memoria de asociaciones espaciales se localiza en el hipocampo, una de las estructuras más primitivas de la corteza cerebral. Sin embargo, un artículo publicado en la revista Nature Communications cambia esta idea.
El trabajo, dirigido por José María Delgado García de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (España) y Mazahir T. Hasan del Max Planck Institute for Medical Research (Heidelberg, Alemania) demuestran que determinadas formas de memoria asociativa relacionadas con este tipo de aprendizaje se forman y almacenan directamente en la corteza motora y no en el hipocampo como se afirma en la mayoría de textos de neurociencia.


El presente estudio demuestra que la capacidad de aprendizaje y memoria de la corteza motora no es posible sin la activación de los receptores tipo NMDA. Estos receptores se encuentran en la membrana de las neuronas y se activan por la presencia del neurotransmisor denominado glutamato.
En una primera serie de experimentos, los expertos entrenaron ratones de laboratorio a cerrar los párpados cuando oían un débil sonido que precede a la presentación de un soplo de aire aplicado a la cara. Este simple ejemplo de aprendizaje asociativo no se puede adquirir si se bloquea con técnicas moleculares la producción de receptores NMDA en la corteza motora.
Del mismo modo, el bloqueo de la expresión de receptores NMDA en dicha corteza impide también la adquisición de aprendizajes mucho más complejos como la capacidad de asociar el apretar una palanca localizada en la jaula del animal con la dispensación de una pequeña bolita de alimento. El bloqueo de la síntesis de los receptores NMDA se realizó con la ayuda de sofisticadas técnicas de biología molecular.
Para los autores, este trabajo supone un importante cambio en los conceptos actuales sobre el aprendizaje y la memoria, ya que el conocimiento de los mecanismos neuronales que subyacen a la adquisición, consolidación y rememoración de aprendizajes motores y cognitivos es un requisito relevante para el desarrollo de técnicas diagnósticas y terapéuticas relacionadas con diversas patologías, como las demencias.