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domingo, 8 de mayo de 2016

¿POR QUÉ LAS PATATAS CRECEN MEJOR EN INVIERNO'


La ONU ha considerado la patata como un alimento clave en la lucha contra el hambre por lo que conocer los mecanismos moleculares que rigen su ciclo vital puede ser útil para adaptar su cultivo a zonas cálidas tropicales donde su rendimiento es mucho menor.
Un equipo de investigación dirigido por Salomé Prat en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB-CSIC), en España, ha descubierto por qué la estación durante la que mejor crecen las patatas es el invierno. El trabajo se ha publicado este mes en la revista científica Current Biology.
Muchos procesos de desarrollo de las plantas como la floración o la formación de nuevos brotes están regulados por las horas luz que la planta recibe a lo largo del día. En invierno, los días son más cortos que en verano y esta información es utilizada por las plantas para regular su ciclo vital de acuerdo a las estaciones del año. Variedades silvestres de patata originarias de los Andes, como la variedad Andigena, desarrollan sus tubérculos durante el invierno, cuando los días son cortos.
La duración del día es percibida en las hojas, donde proteínas fotosensibles son capaces de activarse en la presencia de luz. En la variedad de patata analizada en este trabajo, en las épocas del año en que hay menos horas de luz, se produce una proteína (StSP6A) que viaja por el tallo hasta la raíz llevando el mensaje de que es el momento de empezar a producir tubérculos.
“En este proceso de señalización intervienen varias proteínas diferentes –explica Prat–. Con la luz, aumenta el nivel de una proteína llamada StCOL1 que activa a un inhibidor (StSP5G) del gen StSP6A, que es el encargado de llevar hasta la raíz el mensaje de que es el momento de formar las patatas”. Durante el verano, cuando los días son largos, el nivel de StCOL1 es muy alto, lo que mantiene activo al inhibidor. Sin embargo, cuando los días se acortan, el nivel de StCOL1 disminuye y se deja de activar StSP5G, lo que permite que se inicie la formación del tubérculo.
A lo largo de la historia los agricultores han seleccionado sus cultivos, eligiendo las semillas de las mejores plantas para su siguiente cosecha. Esto ha hecho que, en las variedades comerciales actuales, esta sensibilidad a la cantidad de horas de luz se vea reducida, por lo que tenemos patatas todo el año. Sin embargo, la duración del día aún influye en la formación, y crecimiento de los tubérculos de forma que se recogen más patatas durante el invierno que durante el verano.
La ONU ha considerado la patata como un alimento estratégico en la lucha contra el hambre. Esto se debe a su alto valor nutricional, su facilidad a la hora de cultivarla y el aprovechamiento casi completo que se hace de ella. Por eso, este descubrimiento abre la puerta a un mejor control de su crecimiento y, por consiguiente puede suponer una ayuda a países con escasez de alimentos. “Identificar los mecanismos moleculares que controlan el proceso de tuberización hará posible el desarrollo de herramientas biotecnológicas que nos permitan adaptar este cultivo a distintas condiciones climáticas”, concluye la investigadora. 

miércoles, 14 de enero de 2015

PATATAS CONTRA LA OBESIDAD Y DIABETES TIPO 2


Un extracto de patatas, rico en polifenoles, es capaz de limitar el aumento de peso ocasionado por una dieta alta en grasas y carbohidratos refinados, según las conclusiones a las que se ha llegado en una investigación reciente. Los resultados fueron tan sorprendentes que los investigadores repitieron el experimento solo para estar seguros.
 El equipo de Luis Agellon y Stan Kubow, de la Universidad McGill en Canadá, alimentó ratones durante 10 semanas con una dieta que induce a la obesidad. Los resultados aparecieron pronto en la báscula: los ratones que empezaron con un peso de 25 gramos como promedio acumularon unos 16 gramos extra. En cambio, los que consumieron la misma dieta pero con un extracto de patata ganaron mucho menos peso: solo 7 gramos más. Los beneficios del extracto se deben a la alta concentración de polifenoles, compuestos químicos beneficiosos que están presentes en alimentos vegetales de consumo humano.
 La tasa de obesidad debida a comer más de la cuenta continúa creciendo en numerosas naciones industrializadas, incluyendo Canadá. En este último país afecta ya a uno de cada cuatro adultos. La obesidad incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer. Según este estudio, los extractos de patata podrían ser una solución para prevenir tanto la obesidad como la diabetes tipo 2. 
 La dosis diaria de extracto puesta a prueba en el estudio reciente procede de 30 patatas (la variedad empleada en los experimentos fue la Solanum tuberosum L., muy común), pero por supuesto los autores del estudio no aconsejan a nadie que coma 30 patatas al día, ya que, entre otras cosas, ello representaría una enorme cantidad de calorías. Lo que los investigadores prevén en cambio es que se pueda usar el extracto como suplemento dietético o simplemente como ingrediente que se añada en la cocina.
Aunque los humanos metabolizamos la comida de forma parecida a como lo hacen los ratones, obviamente será necesario hacer ensayos clínicos para validar los efectos beneficiosos del extracto en humanos. Y aún hay que determinar las dosis óptimas para hombres y para mujeres, ya que el metabolismo masculino difiere del femenino.
Las patatas tienen la ventaja de ser baratas a la hora de producirlas, y ya forman parte de la dieta básica en muchos países.


domingo, 30 de octubre de 2011

EL GEN StSP6A: RESPONSABLE DE LA TUBERIZACIÓN EN LAS PATATAS

Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), descrita en la revista Nature, ha descubierto el gen responsable de inducir la tuberización en patatas, el StSP6A. Su hallazgo ha sido posible gracias al aislamiento y análisis de un gen que comparte homología con el que induce la floración en Arabidopsis thaliana.
Las variedades silvestres de patata, originarias de los Andes, requieren condiciones ambientales de noches largas y bajas temperaturas para producir tubérculos. “Las variedades comerciales actuales, a pesar de haber sido seleccionadas por su adaptación a otras condiciones, muestran aún rendimientos bajos e inestables en situaciones ambientales desfavorables. Esto es de especial relevancia en zonas cálidas cerca del Ecuador, área en que se localizan gran número de países en vías de desarrollo, en los que el cultivo de patata es estratégico en la lucha contra la pobreza”, explica una de las responsables de la investigación en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, Salomé Prat.


Estudios previos indican similitud entre la inducción de la floración en especies como arabidopsis y la tuberización en patata. Gracias a ello, se ha identificado a los genes, StSP6A y StSP3D, como responsables de la inducción de la tuberización y de la floración de patata, respectivamente. También se ha establecido la existencia de un mecanismo de autorregulación, no descrito hasta ahora en otras especies, que mantiene la síntesis del inductor de la tuberización.

El cultivo de patata es el tercero más importante del mundo. No obstante, “se prevé que su producción mundial disminuya entre un 9% y un 18% a causa del cambio climático, por lo que es importante generar variedades menos sensibles a las condiciones ambientales adversas”, opina Prat. Y concluye: “La identificación del estímulo capaz de iniciar la tuberización y su regulación posibilita el desarrollo de herramientas biotecnológicas para crear o seleccionar variedades capaces de activar este gen en las condiciones deseadas”.

miércoles, 24 de agosto de 2011

SE SECUENCIA EL GENOMA DE LA PATATA

Un equipo de 20 científicos de 24 países ha secuenciado el genoma de la patata. Los expertos esperan que el hallazgo, que se publica en la revista Nature, ayude a acelerar las investigaciones sobre este tubérculo y crear nuevas variedades que puedan resistir plagas y enfermedades.
La patata es el tercer alimento básico más importante, tras el trigo y el arroz, y cada año se consumen 200 millones de toneladas en todo el mundo. Los investigadores han descubierto que la patata cuenta con unos 39.000 genes. Pero trabajar con ella ha sido especialmente complejo ya que la patata es tetraploide; es decir, su genoma tiene cuatro copias de cada uno de sus 12 cromosomas y además, cada una de esas copias en la patata puede presentar notables variaciones en los genes correspondientes.

"La secuenciación de este genoma es un paso muy importante en la comprensión de la biología de la patata", ha asegurado Ian Gordon, presidente del Instituto James Hutton de Dundee (Escocia), el centro que es el principal responsable del hallazgo. Este, según asegura Gordon, puede "acelerar la producción de nuevas variedades", mediante la selección de genes con determinadas características que puedan modificar el sabor, el color o la textura.

Sin embargo, los científicos advierten de que la investigación, que podría además contribuir a paliar las hambrunas en el Tercer Mundo, no ha hecho más que empezar. Analizar toda la secuencia genética del tubérculo puede llevar varios años y desarrollar nuevas variedades, al menos una década.