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domingo, 12 de marzo de 2017

DESCUBREN LOS GENES DE LA CALVICIE



Un equipo del Centro de Medicina Genética y Experimental de la Universidad de Edimburgo ha analizado el ADN de más de 52.000 hombres entre 40 y 60 años para predecir el riesgo de calvicie en cada individuo. Una de las principales conclusiones del estudio es que, aunque muchos hombres miren a sus padres en el intento de saber si van a perder su pelo, las pistas están en el genoma de sus madres.
De los 287 genes relacionados con el problema, 40 se concentran en el cromosoma X, que los varones heredan de las mujeres. Riccardo Marioni, líder de la investigación, explica que ese resultado sugiere que los mecanismos hormonales son importantes en la pérdida del cabello. “Además, puede darse el caso de que las proteínas de la estructura del pelo interactúen con las hormonas sexuales, lo que conduce a una mayor prevalencia de calvicie”, añade. 
De los hombres que participaron en el estudio, 16.700 no tuvieron caída del pelo. Otros 12.000 tuvieron pérdida leve de cabello; 14.000 tenían pérdida moderada y 9.800 tenían calvicie severa. Los investigadores relacionaron el patrón genético de cada individuo con la tendencia a la calvicie y descubrieron que aquellos con una cantidad menor que la media de los 287 genes asociados con el problema tenían menos probabilidad de volverse calvos (solo el 14% de ese grupo lo eran y el 39% no había perdido nada de cabello). De hecho, el 58% de hombres con un riesgo genético 10 veces superior a la media registraron mayor pérdida de pelo.

La calvicie masculina afecta, aproximadamente, al 80% de los varones a los 80 años
Pero los científicos lanzan un mensaje de cautela: señalan que el que un varón tenga las variaciones (alelos) de esos 287 genes de riesgo no significa que sea seguro que se vaya a quedar calvo, este patrón genético tiene una función meramente predictiva. “Por lo general, el efecto de cada gen en un rasgo complejo como la pérdida de cabello es bastante pequeño, por lo que necesitamos estudios muy grandes con muchos participantes para estimar sus efectos con precisión”, explica Marioni. Se conoce, sin embargo, que la mayoría de los hombres están destinados a tener, por lo menos, caída de pelo. “La calvicie masculina afecta, aproximadamente, al 80% de los varones a los 80 años”, escriben los investigadores.
Y aunque todavía no existe una técnica definitiva —un análisis de sangre, por ejemplo— para determinar si alguien empezará a perder el pelo y cuándo, Marioni señala que estos resultados llevan a los científicos un paso más cerca de comprender las causas genéticas de un problema que es un dolor de cabeza para mucha gente.


martes, 28 de febrero de 2017

POSIBLE DIANA TERAPEÚTICA CONTRA EL HUNTINGTON


La enfermedad de Huntington (EH) se caracteriza por movimientos involuntarios, cambios de humor, y demencia. Es una enfermedad que actualmente no tiene cura y los pacientes mueren 10-20 años después de la aparición de los primeros síntomas. La EH es causada por expansiones de poli-glutamina en la proteína huntingtina (Htt). Esta proteína mutante causa la degeneración de neuronas particularmente del cuerpo estriado, además del córtex y el hipocampo (Finkbeiner, 2011).
Durante la última década, las terapias para reducir la neurodegeneración de los pacientes de la EH se han enfocado en regular la actividad de las histonas deacetilasas (HDACs). Los inhibidores farmacológicos de las HDACs promueven la supervivencia en diferentes modelos de neurodegeneración. La actividad de HDAC1/2 puede ser inhibida por el fosfolípido esfingosina-1-fosfato (S1P) (Hait et al, 2009). S1P es un segundo mensajero implicado en multitud de vías de señalización, tanto a nivel extracelular, citoplasmático como nuclear. S1P es sintetizado a partir de la esfingosina a través de la fosforilación por las esfingosinas quinasas 1 (SK1) y 2 (SK2). En células proliferativas, SK1 se encuentra en el citoplasma, mientras que SK2 es mayoritariamente nuclear e incluso mitocondrial. SK1 está implicada en procesos relacionados con la supervivencia y la proliferación celular. Sin embargo, el papel de SK2 parece ser más complejo y poco se conoce sobre su función en neuronas.
En el laboratorio del Dr. Andrey Tsvetkov, en la Universidad de Texas en Houston, trabajamos con un modelo neuronal obtenido a partir de embriones de rata. El córtex y el cuerpo estriado del cerebro de los embriones de rata son diseccionados y homogeneizados, y la suspensión celular se siembra en placas de plástico. En el laboratorio utilizamos un novedoso método para cuantificar la supervivencia neuronal. Las neuronas son transfectadas con una proteína roja fluorescente, mApple, para visualizar la morfología neuronal. Gracias a un microscopio automatizado podemos seguir el mismo grupo de neuronas a lo largo del tiempo y determinar cómo las neuronas sobreviven a los diferentes tratamientos (Tsvetkov AS et al., 2013).
Por immunocitoquímica, comprobamos que SK2 se localiza principalmente en el núcleo neuronal. Para estudiar el papel de SK2 en el núcleo, diseñamos un ADN plasmídico que contiene la secuencia de la quinasa SK2 fusionada con una proteína roja fluorescente, mApple, y una secuencia de localización nuclear (NLS). Las neuronas que expresan SK2-mApple-NLS tienen un mayor riesgo de mortalidad, indicando que SK2 es tóxico en las neuronas primarias. La expresión de SK2-mApple-NLS en neuronas supone un incremento de siete veces la concentración de S1P en el núcleo, comparado con las muestras control. En células cancerosas, S1P se une a HDAC1/2 e inhibe su función deacetilasa (Hait et al., 2009), desencadenando la rotura de la doble cadena de ADN, la lesión del genoma más letal. Si esta lesión no es reparada por la maquinaria de reparación del ADN, el genoma acumula errores y la célula sufre inestabilidad genómica. Nos planteamos que SK2 podría inducir la muerte celular a través del daño del ADN. Efectivamente, la expresión de SK2-mApple-NLS induce el daño del genoma neuronal. Además, la expresión de SK2-mApple-NLS induce la acumulación de acetilación de la histona H4, indicando que SK2 inhibe la actividad de HDAC1/2. Estos efectos son reducidos por un inhibidor específico de SK2, ABC294640.
Creemos que SK2 puede formar parte de un mecanismo patológico de neurodegeneración. Utilizamos un modelo de ratón que reproduce muchas características observadas en pacientes de la EH, BACHD (Gray M et al., 2008). En el cerebro de los ratones BACHD adultos encontramos que existe un alto grado de lesión del DNA. Además, SK2 está hiperfosforilado en el córtex y en el cuerpo estriado de los ratones BACHD comparado con los ratones wild-type. Estos datos sugieren que la actividad quinasa de SK2 puede jugar un papel importante en el desarrollo de la EH.
A continuación, quisimos comprobar si la inhibición de la actividad quinasa de SK2 podría reducir la neurotoxicidad inducida por la proteína mutante Htt. Para ello utilizamos dos modelos neuronales de la EH: neuronas primarias de embriones de rata son transfectadas con un plásmido que contiene el exón 1 de la proteína Htt con una extensión de 72 glutaminas; y neuronas obtenidas a partir del córtex y del cuerpo estriado de embriones de ratones BACHD. El tratamiento con ABC294640 y la supresión de la expresión de SK2 con siRNA reducen el riesgo de mortalidad neuronal inducido por la expresión de la proteína mutante Htt.
En resumen, SK2 se expresa en el núcleo de neuronas primarias, SK2 nuclear es tóxico para las neuronas del córtex y del cuerpo estriado, SK2 induce daño del ADN e inhibe la actividad de las HDACs, SK2 esta hiperactivado en el cerebro de ratones BACHD, y la inhibición de la actividad de SK2 reduce la toxicidad inducida por la expresión de la proteína mutante Htt. Estos datos nos han permitido identificar una posible diana terapéutica para desarrollar nuevos tratamientos para la EH.


lunes, 27 de febrero de 2017

CÓMO SELECCIONAR LINFOCITOS T CONTRA EL CÁNCER

La ‘transferencia adoptiva de linfocitos T’, también denominada ‘terapia con células anticancerígenas T o T CAR’, es un tipo de inmunoterapia experimental para el cáncer en la que se extraen linfocitos T del propio paciente, se cultivan en el laboratorio y, una vez alcanzan un número considerable, se vuelven a introducir –o según la terminología científica, ‘transferir adoptivamente’– en el enfermo para que combatan el tumor. Un tratamiento que ya permitido la curación en un ensayo clínico de un grupo de pacientes con linfoma no Hodking y que se presenta, cuando menos en teoría, como una alternativa muy eficaz a los tratamientos disponibles para combatir el cáncer. Pero hay un problema: el sistema inmune contiene infinidad de linfocitos T, y son muy pocos los que realmente combaten las enfermedades oncológicas. Entonces, ¿cómo identificar cuáles de estas células inmunes tienen actividad anticancerígena para que, así, pueden ser utilizadas en este tipo de inmunoterapia? Pues investigadores del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson en Seattle (EE.UU.) parecen haber logrado un avance muy significativo en este sentido.
Como explica Aude G. Chapuis, directora de esta investigación publicada en la revista «Science Immunology», «hemos hallado que las células del sistema inmune de cada paciente que finalmente tienen un efecto clínico son increíblemente escasas. Así, y partiendo de este descubrimiento, ya somos capaces de refinar la selección de linfocitos que serán utilizados en último término en la transferencia adoptiva de linfocitos T, de modo que estas células persistan y mantengan controlados a los tumores durante más tiempo».
Entre otras ventajas potenciales, la transferencia adoptiva de linfocitos T permite que los linfocitos extraídos para su cultivo sean manipulados genéticamente con objeto de potenciar su actividad anticancerígena. Pero, ¿qué pasa en aquellos casos en los que los linfocitos T del enfermo no tienen la capacidad para luchar contra el tumor? Pues que también se pueden utilizar linfocitos T donados por un voluntario ‘sano’, que igualmente serán cultivados e inoculados en el paciente.
Sea como fuere, y con independencia de la procedencia, propia o ajena, de los linfocitos T, el tratamiento debe ser purificado. Y es que cada infusión o ‘transferencia adoptiva’ al paciente contienen millares de linfocitos T diferentes, la gran mayoría de los cuales no se suman al combate frente al tumor.
Como refiere Aude Chapuis, «es como una ‘caja negra’, y las ocasiones en los que científicos han sido capaces de identificar la composición de las células que están liderando la lucha frente al cáncer han sido mínimas».
Es más, para complicar aún más la situación, las propiedades anticancerígenas de los linfocitos pueden cambiar cuando crecen en una placa de laboratorio. En consecuencia, los clones ‘cultivados’ son diferentes de sus originales.
Entonces, ¿qué se puede hacer para que este nuevo tipo de inmunoterapia sea de verdad efectivo? Pues escoger únicamente a aquellos linfocitos T con mayor actividad anticancerígena. Y para ello, según muestra el estudio, tan ‘solo’ hay que mirar el ‘código de barras’ de estos linfocitos, seleccionar los útiles y sacarlos de la ‘caja negra’ para cultivarlos.
En palabras de la directora de la investigación, «la secuenciación de receptores de linfocitos T de alto rendimiento nos permite distinguir unos linfocitos de otros y averiguar de dónde proceden, cuáles crecen en cultivo y cuáles persisten después de ser transferidos al paciente».

Concretamente, los autores analizaron los receptores presentes en la superficie de los linfocitos T, receptores que difieren según el tipo de célula y que son en realidad las armas que utilizan estos linfocitos para luchar frente al cáncer. Y para ello, han diseñado un método de secuenciación de alto rendimiento que permite asignar a cada linfocito T un ‘código de barras’ identificativo en función de qué receptores porte en su superficie.
El siguiente paso es observar cómo se comporta cada tipo de linfocito –identificado por su ‘código de barras’ cuando se le induce a crecer en una placa de laboratorio y cuando se le inocula al paciente. Concretamente, los autores contaron con la participación de 10 pacientes con melanoma metastásico –esto es, en el que el tumor ya se ha extendido a otros órganos– a los que trataron con transferencia adoptiva de linfocitos T. Y lo que observaron es que en los dos pacientes que alcanzaron una remisión completa de la enfermedad, los linfocitos T que realmente ayudaron a destruir los tumores fueron muy escasos. Pero por poco numerosos que sean, ya pueden ser identificados.
Como concluye Aude Chapuis, «por fin somos capaces de monitorizar qué sucede cuando utilizamos la transferencia adoptiva de linfocitos T».
Asimismo, los resultados también mostraron que los linfocitos T con mayor actividad antitumoral son los procedentes de pacientes jóvenes, lo que sugiere que tienen una mayor capacidad para proliferar y sobrevivir. Unas características que resultan cruciales para poder controlar el tumor a largo plazo.

martes, 21 de febrero de 2017

VACUNA TERAPEÚTICA CONTRA EL VIH SIN ANTIRRETROVIRALES


Un estudio clínico impulsado conjuntamente por la Obra Social «La Caixa», el departamento de Salud del gobierno catalán y la Fundación Lucha contra el Sida, demuestra que gracias a esta nueva arma terapéutica algunos afectados, a través de su sistema inmunológico, pueden noquear al VIH durante un tiempo prolongado, mientras que hasta ahora el virus reaparecía a las cuatro semanas. La clave, según los autores del estudio, es «reeducar» al sistema inmunológico para ayudarle a controlar el VIH sin la muleta de la terapia retroviral.
Es la primera vez que se ha conseguido frenar la reaparición temprana de la carga viral», pero no obstante la muestra de pacientes es aún pequeña y deberá ampliarse. La nueva vacuna, que se administra en dos dosis espaciadas en nueve semanas -entre ellas se dan las tres dosis del quimioterápico-, se ha mostrado efectiva en cinco de los 15 casos de pacientes en los que se ha probado, todos ellos en la fase inicial de la enfermedad. Los pacientes que han respondido a la vacuna, que suponen un 38,5 por ciento de la muestra, han parado la medicación y han logrado controlar el virus desde hace 5, 13, 17, 20 y 27 semanas, respectivamente.
El estudio, que sigue en marcha, se lleva a cabo en el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, el Hospital Clínico-Idibaps y el centro comunitario BCN Checkpoint Barcelona. Los participantes del ensayo forman parte de una cohorte de individuos que empezaron a tomar tratamiento durante los primeros 6 meses después de la infección por el VIH (lo que se conoce como "tratamiento precoz ").
 

 Cuando una persona interrumpe el tratamiento antirretroviral, habitualmente su nivel de virus en sangre experimenta un rebote a lo largo de las cuatro primeras semanas después de dejar los fármacos. En el caso de estos cinco pacientes, se han observado pequeños repuntes esporádicos de la carga viral, pero que han descendido al poco tiempo. «Es como si se hubiera conseguido por un lado debilitar al virus y por otro reforzar el sistema inmunitario de los pacientes, de forma que reaccione de forma efectiva ante los intentos del virus de repuntar y haciendo desaparecer de nuevo la carga viral», explica la Mothe.
Se trata de un comportamiento similar al que se observa en los llamados «controladores virémicos», personas cuyo sistema inmunitario puede controlar de manera natural la cantidad de virus en sangre, sin fármacos.
«Pero nunca se había conseguido que un número relevante de participantes en un ensayo se convirtieran en controladores virémicos después de una intervención terapéutica, ya sea una vacuna o cualquier otra inmunoterapia», añade la especialista.
«Es un avance importante porque demuestra por primera vez que esto es posible. Ahora tenemos que conseguir entender cómo podemos aumentar la eficacia de esta estrategia para que sea efectiva en todos los pacientes; ya sea con mejores vacunas, con ciclos repetidos de dosis inferiores de fármacos reactivadores o con otros productos que están en desarrollo. Hay muchas preguntas aún por contestar», apunta José Moltó, médico y co-investigador principal por parte de la Fundación Lucha contra el Sida. Estudios previos realizados por otros centros, con diferentes vacunas y fármacos y en personas con infección crónica, no habían conseguido ningún resultado similar.
El reservorio viral está formado por células infectadas por el VIH que permanecen latentes dentro del organismo. Debido a su inactividad, estas células no pueden ser detectadas por el sistema inmunitario. El reservorio es la causa por la que el tratamiento no puede interrumpirse nunca y la única forma de destruirlo es despertando al virus para detectar dónde se esconde y destruir las células infectadas mediante una respuesta inmunitaria efectiva (lo que en inglés se conoce como estrategia «kick&kill»).
Este era el objetivo del ensayo (BCN 02), presentado este jueves y que se inició como continuación del estudio BCN 01, desarrollado en el marco del programa HIVACAT y con el apoyo de la Fundació Glòria Soler. El ensayo BCN 01 incluyó una cohorte de personas que comenzaron el tratamiento durante los 6 primeros meses después de la infección (lo que se conoce como «tratamiento precoz») y que recibieron las vacunas ChAdV63.HIVconsv y MVA.HIVconsv, diseñadas por la Universidad de Oxford mediante las regiones conservadas comunes a diversas variantes del VIH. Se comprobó que las vacunas inducían una fuerte respuesta inmunitaria, pero todos los pacientes continuaron con el tratamiento antirretroviral hasta el inicio del ensayo BCN 02. En este último ensayo, 15 pacientes recibieron dos dosis de refuerzo de la vacuna MVA.HIVconsv, seguidas de 3 dosis de Romidepsina, un quimioterápico utilizado para enfermedades hematológicas, que se utilizó porque estudios previos habían demostrado que puede revertir la latencia del virus.
Los participantes en los que se detectó una respuesta inmunitaria favorable a la vacuna fueron invitados a interrumpir el tratamiento y seguir controles semanales. Según los resultados, presentados ayer en la Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI), en Seatle, hay cinco «controladores virémicos» potenciales, ocho pacientes que reiniciaron el tratamiento en cuanto se detectó un rebote viral, una persona que dejará en breve de tomar la medicación y una que no mostró una respuesta inmunitaria favorable tras la vacunación.

Fuente: ABC

sábado, 28 de enero de 2017

CAFÉ, ENVEJECIMIENTO, INFLAMACIÓN Y ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES


Investigadores de la universidad de Stanford han identificado un proceso inflamatorio asociado a la edad que interviene en el desarrollo de las enfermedades vasculares y que puede ser modulado por el consumo moderado de café.
La inflamación crónica es un proceso asociado a muchas enfermedades humanas como el Alzhéimer, las enfermedades cardiovasculares, la osteoartritis o el cáncer. Sin embargo, los mecanismos moleculares responsables no se conocen en detalle.
Las personas mayores presentan niveles elevados dela molécula  inflamatoria interleucina 1β  en sangre, que suelen asociarse a diversas condiciones asociadas al envejecimiento. Los inflamasomas, estructuras intracelulares activadas por la presencia de patógenos o estrés celular, son una de las fuentes de interleucina 1β, pero hasta el momento no se había investigado cómo podrían contribuir al desarrollo de enfermedades asociadas a la edad.
Con el objetivo de profundizar en los mecanismos que conectan el sistema inmunitario con el envejecimiento y condiciones asociadas, los investigadores analizaron la expresión de genes del inflamasoma en muestras de sangre de los participantes de la cohorte Stanford-Ellison,  una muestra compuesta por personas sanas de diversas edades cuya salud es monitorizada de forma periódica.
Al comparar la expresión de los genes del inflamasoma en la sangre de los participantes jóvenes frente a la de los de mayor edad, el equipo detectó que la expresión de módulos diferentes de genes del inflamasoma está correlacionada con la salud y longevidad de las personas de más edad. Los investigadores pudieron separar  a los participantes de mayor edad en dos grupos, aquellos con elevada expresión de los genes del inflamasoma que muestran expresión constitutiva de IL-1β, y aquellos con baja expresión de los genes del inflamasoma que no expresan IL-1β de forma constitutiva. Las personas del primer grupo, con expresión constitutiva de IL-1β,  mostraban alteraciones en el metabolismo de nucleótidos y elevado estrés oxidativo, situaciones que pueden aumentar los niveles de radicales libres en la célula. Estas personas presentaban tasas elevadas de hipertensión y rigidez en sus arterias, conectando la mayor expresión de genes del inflamasoma con la aparición de condiciones cardiacas. En aquellos mayores de 85 años, además, la elevada expresión de los genes del inflamasoma estaba asociada a una mayor mortalidad.

Otra evidencia de la relación entre la expresión de los genes del inflamasoma con la salud y longevidad es que la probabilidad de tener al menos un familiar que hubiera sobrepasado los 90 años de edad en el grupo de las personas con expresión reducida de los genes del inflamasoma, sin expresión constitutiva de IL-1β,  era mucho mayor que en el grupo con expresión elevada (88% frente al 11%).
“Nuestros resultados muestran que un proceso inflamatorio subyacente, el cual está asociado con el envejecimiento, no solo dirige la enfermedad cardiovascular sino que a su vez es dirigido por eventos moleculares que quizás seamos capaces de utilizar como diana y combatir,” señala Mark Davis, profesor en el Instituto Stanford de Inmunidad, Trasplantes e Infecciones y uno de los investigadores principales del trabajo.
El análisis de metabolitos en las muestras de las personas con elevada expresión de genes del inflamasoma e hipertensión permitió identificar dos moléculas, N4A y adenina, capaces de activar los inflamasomas y desencadenar tanto una respuesta in vitro por parte de plaquetas y neutrófilos  como inducir inflamación e hipertensión en ratones.
La cafeína tiene una estructura similar a la adenosina y actúa como antagonista de la misma, por lo que los investigadores decidieron estimar si los niveles de cafeína en sangre están relacionados con la modulación de los genes del inflamasoma. En primer lugar, a partir de los resultados de cuestionarios sobre el uso de bebidas con cafeína, el equipo observó que aquellas personas mayores con tendencia a consumir más cafeína mostraban niveles de expresión de IL-1β más bajos en sangre. A continuación comprobaron que aquellas personas del grupo con menor expresión de los genes del inflamasoma  en sangre presentaban niveles más elevados de los metabolitos resultantes del café, como la teofilina o la teobromina, también presentes en el té y el chocolate, respectivamente.
Por último confirmaron el efecto de la cafeína in vitro, estudiando cómo niveles equivalentes a los presentes en la sangre de los consumidores de café afectan a la expresión de IL-1β. La adición de cafeína inhibía la secreción de IL-1β, por medio de la reducción de la expresión del gen NLRC4 del inflamasoma.
Los resultados del trabajo conectan la respuesta inmunitaria innata mediada por la activación del inflamasoma con la inflamación crónica y las enfermedades cardiovasculares, mostrando  un nuevo proceso inflamatorio implicado en el desarrollo de diversas condiciones fisiológicas asociadas al envejecimiento. Los investigadores sugieren que un incremento en el estrés oxidativo en las personas de mayor edad lleva a un aumento en la degradación del ARN de transferencia, lo que da lugar a la producción de N4A y el aumento de la expresión de NLRC4.
Además, señalan un mecanismo por el que la cafeína influye en la longevidad. El consumo moderado de café podría suprimir la inflamación sistémica causada por la activación del inflamasoma y contribuir así a la correlación observada entre el consumo de cafeína y la longevidad.



sábado, 14 de enero de 2017

SE IDENTIFICA UNA DIANA PARA REDUCIR EL CONSUMO DE ALCOHOL

El consumo de alcohol es un rasgo heredable complejo en el que intervienen factores genéticos y ambientales. Desde hace años se conoce cómo ciertas variantes genéticas afectan al metabolismo del alcohol en cada persona, y cómo esto influye en su tolerancia al mismo, lo que puede llevar a cambios en su consumo.  No obstante, cómo influyen los genes en los mecanismos cerebrales que rigen éstos hábitos de consumo de alcohol era un aspecto menos conocido hasta el momento, debido a la dificultad de identificar la variación genética asociada.

domingo, 8 de enero de 2017

SECUENCIADO EL GENOMA DEL LINCE IBÉRICO

Científicos españoles han logrado secuenciar el genoma del lince ibérico (Lynx pardinus), uno de los felinos en mayor peligro de extinción, y han constatado la “extrema erosión” que sufre en su ADN. El del lince ibérico es uno de los genomas con menor diversidad genética, incluso inferior al de otros mamíferos amenazados, como el guepardo o el demonio de Tasmania, o de aves, como el ibis japonés o el águila de cola blanca.
 La investigación, publicada en la revista Genome Biology, ha estado coordinada por científicos de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).  Se trata del primer genoma de referencia de un mamífero que se genera íntegramente en España.
Los científicos han conseguido leer y ordenar 2.400 millones de letras del ADN de Candiles, un macho nacido en la población de Sierra Morena que actualmente forma parte del programa de cría en cautividad. Para ello se han utilizado nuevas técnicas de secuenciación y desarrollado procedimientos novedosos, a fin de generar un borrador de genoma de calidad con un presupuesto limitado.
 Se han identificado 21.257 genes, un número similar al del ser humano y otros mamíferos, y se han comparado con los del gato, el tigre, el guepardo o el perro. Los investigadores han encontrado indicios de modificaciones en genes relacionados con la audición, la vista y el olfato para facilitar la adaptación del lince a su entorno, lo que les habría permitido convertirse en cazadores excepcionales y especializarse en una presa como el conejo.
 Con el fin de estudiar la historia y la diversidad genética de la especie, se han analizado además los genomas de otros diez linces ibéricos procedentes de Doñana y Sierra Morena, las dos únicas poblaciones supervivientes en la Península y que han permanecido aisladas entre sí durante décadas. Asimismo, se ha realizado un análisis comparativo con un lince europeo, a fin de establecer las relaciones entre los dos linces que habitan en Eurasia.
El lince ibérico comenzó a divergir de su hermano el lince boreal o euroasiático (Lynx lynx) hace unos 300.000 años y ambas especies quedaron por completo separadas hace unos 2.500 años. A lo largo de ese periodo siguieron cruzándose e intercambiado genes, probablemente durante los periodos entre glaciaciones, cuando la climatología permitía la expansión de las especies y su consiguiente coincidencia en la península ibérica y el sur de Europa.

 La historia demográfica del lince ibérico ha estado marcada por tres declives históricos, el último de los cuales ocurrió hace unos 300 años y diezmó su población. A estos hay que añadir la drástica caída en el número de ejemplares acaecida durante el siglo XX debido a su persecución, la destrucción de su hábitat y las dos grandes epidemias víricas que sufrió el conejo, su principal fuente de alimento.
 Los científicos interpretan que esta serie de declives demográficos es la causa de los bajos niveles de diversidad que han observado, y alertan de que esto podría limitar la capacidad de adaptación del lince a cambios en su entorno (clima, enfermedades, etc.). Además, se ha constatado la existencia de una abundancia de variantes genéticas potencialmente perjudiciales, que podrían estar reduciendo las tasas de supervivencia y de reproducción de la especie. 


domingo, 18 de diciembre de 2016

EPA: ÁCIDO GRASO OMEGA 3 QUE PREVIENE LA CEGUERA

El EPA,  ácido graso omega-3 y que abunda en el aceite de pescado y la leche materna podría ayudar a retrasar o impedir la muerte de ciertas células de la retina, según un estudio experimental en cultivos de laboratorio. El hallazgo fue realizado por científicos de Bahía Blanca y podría propiciar tratamientos futuros para afecciones como la degeneración macular, que puede conducir a la ceguera.
 En esas patologías oftálmicas, para las que aún no hay terapias eficaces, comienzan a fallar las neuronas fotorreceptoras de la retina que se encargan de recibir la luz y transformarla en señales que permiten ver el mundo que nos rodea. Ahora, un equipo de científicos del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB), en Argentina, comprobó que el ácido eicosapentaenoico o EPA previene la muerte de esas células.
 Los investigadores bahienses ya habían demostrado que otro lípido omega-3, el ácido docosahexaenoico o DHA, promueve la supervivencia de las neuronas fotorreceptoras. Ahora, en un trabajo publicado en el “Journal of Neurochemistry”, probaron en cápsulas de cultivo que el EPA agregado se transforma en DHA y cumple un rol protector de la muerte celular. “Es algo que no se sabía”, destacó a la Agencia CyTA-Leloir la doctora Nora Rotstein, directora del Laboratorio de Bioquímica de Lípidos en el Desarrollo Neuronal del INIBIBB, que depende de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y del CONICET.
 El hallazgo podría tener relevancia clínica porque los pacientes con degeneración macular, retinitis pigmentaria y otras patologías afines suelen recibir dietas suplementadas con DHA para frenar el avance de esas enfermedades. ”La utilización del EPA, que se oxida menos que el DHA, podría ser igualmente efectiva”, indicó Rotstein.



sábado, 10 de diciembre de 2016

DESCUBIERTAS LAS CÉLULAS QUE INICIÁN LA METÁSTASIS EN LOS CÁNCERES

Una investigación liderada por el grupo de Salvador Aznar, investigador ICREA en el Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) han dado un gran paso contra la metástasis desde tres puntos de vista:
1) Identifican las células de origen de la metástasis en varios tipos de tumores.
2) Revelan que se diferencian del resto porque dependen de las grasas –entre ellas, del ácido palmítico de muchas comidas procesadas.
3) Dan con un marcador que, al inutilizarlo en ratones, previene por completo la formación de metástasis y reduce las ya existentes.

Una teoría cada vez más aceptada sostiene que un tumor, igual que un tejido normal, tiene unas células madre que lo originan y a partir de las cuales se derivan todas las demás. Pero dentro de ellas hay un subgrupo compuesto por células madre dormidas, que parecen funcionar como una reserva. "Podrían ser más resistentes a los tratamientos y estar detrás de las recaídas tras la quimioterapia”, añade Aznar.
“No pretendíamos estudiar las metástasis, pero ante los resultados cambiamos completamente el objetivo de la investigación”, explica Aznar
La sorpresa llegó cuando trataron de separarlas y aislarlas. Usando muestras de pacientes con cáncer oral vieron que había, en efecto, células madre de ciclo más lento. “Pero cuando las analizamos, ellas mismas nos dijeron que tenían algo que ver con las metástasis, porque expresaban muchos genes relacionados con estas. Parecían adipocitos, células de la grasa. En ese momento cambiamos completamente el objetivo de la investigación”.
Para poder jugar con las células se necesita encontrar una cerradura que las diferencie. De entre todos los genes especialmente activos de las células dormidas había uno que llamaba la atención. Se llama CD36 y la proteína a la que da lugar es una puerta de entrada a las células.
Jugando con ella en ratones, los resultados fueron impactantes: cuando se aumentaba en los tumores orales, que suelen dar metástasis a los ganglios linfáticos en un 20% de las ocasiones, el porcentaje aumentaba hasta un 80% y los ganglios eran 40 veces más grandes. Al contrario, cuando se usaban anticuerpos que la bloqueaban, las metástasis disminuían entre un 80% y un 90%. En algunos casos incluso desaparecían. Y si se administraban antes de introducir las células cancerígenas, prevenían por completo su aparición. Todo ello, curiosamente, sin afectar apenas al tumor de origen.
Al revisar datos de estudios previos, el grupo de Aznar observó que el aumento de CD36 en pacientes con cáncer de pulmón, mama o vejiga también estaba relacionado con un peor pronóstico. Y cuando probaron en los ratones con melanoma o cáncer de mama, los resultados fueron muy parecidos. En el artículo hablan de un mecanismo general de metástasis.


Ahora están trabajando con MRC Technology, del Reino Unido, para desarrollar anticuerpos que puedan probarse en humanos. Ese es el verdadero salto. “Esperamos conseguirlos –comenta Aznar– y que no se queden en el camino. En cualquier caso habrá que esperar unos años”. Un aspecto positivo es que, al menos en ratones y administrados durante periodos no demasiado largos de tiempo, los efectos secundarios no parecen graves. Otro: los ratones no parecían generar resistencias, presentes en la inmensa mayoría de las terapias dirigidas contra el cáncer.
El estudio identifica las células que inician la metástasis en varios tipos de cáncer y abre la puerta a nuevos tratamientos
Para Joan Massagué -asesor científico del propio IRB y director del Instituto Sloan Kettering-, que no ha participado en el estudio, “este trabajo es una excelente contribución al creciente conocimiento sobre las células que originan las metástasis”. Entre sus limitaciones, apunta que “está basado casi exclusivamente en metástasis a nódulos linfáticos, que no son las más temibles, y ha sido realizado en ratones desprovistos de inmunidad, que es una barrera fundamental contra ellas”.
Aznar, sin embargo, señala que “también hicimos experimentos donde se veía la relación con metástasis a pulmón, hígado o hueso”. Y aunque la mayor parte de los datos provienen de ratones sin inmunidad, “hicimos algunos ensayos con ratones inmunocompetentes y los resultados eran similares”.
Para Héctor Peinado, jefe del grupo de Microentorno y Metástasis en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), y que tampoco ha participado en el estudio, “habría que estudiar en detalle cada tipo tumoral para saber si se trata de un mecanismo universal, pero es sin duda un nuevo hit en el campo de la lucha contra la metástasis. Existe información muy limitada sobre las células que las inician. Es un gran paso el hecho de tener un marcador que puede servir de diana terapéutica, conocer el mecanismo implicado y la existencia de una terapia que podría combinarse con las actuales”.
La investigación tiene, por tanto, un doble valor. Por una parte permite identificar las células que inician la metástasis en al menos varios tipos de cáncer, lo que acelerará y mejorará la investigaciones. Por otra, abre la puerta a posibles nuevos tratamientos. Pero hay una tercera pata: la relación con las grasas y nuestro estilo de vida.
El vínculo entre una dieta rica en grasas y algunos tipos de cáncer, como los de colon y mama, es ya conocido, pero no tanto su correspondencia con las metástasis. “Hasta el momento se han descrito algunos estudios que describen la obesidad como un factor de riesgo de metástasis en cáncer de páncreas y algunos tipos de mama, pero los mecanismos implicados se desconocen”, afirma Peinado.
Cuando las células tumorales se incubaban con ácido palmítico, abundante en las carnes, grasas lácteas y aceites de coco y de palma, estas parecían recordar la relación y producir más metástasis tras inocularse en los ratones.
Teniendo en cuenta que las células iniciadoras parecían grasas, y la importancia de CD36 como puerta de entrada, el grupo de Aznar diseñó una serie de experimentos para comprobar cómo podía afectar la dieta de los ratones al desarrollo de metástasis. Los resultados fueron contundentes: había más y mayores metástasis cuando su dieta contenía más grasas. Y no hacía falta llevarla a valores desproporcionados. “Eran el equivalente a lo que llamamos una dieta de cafetería en humanos”, apunta Aznar.
Los ratones del experimento sufrían más y mayores metástasis al ingerir más grasas, equivalentes a las de una dieta de cafetería
El mecanismo exacto aún se desconoce. “Podría ser que permitan a las células obtener más energía y resistir mejor el estrés que les debe suponer salir de su entorno y colonizar otros tejidos”, sostiene Aznar. Pero “también podrían jugar un papel otros procesos, no solo la obtención de energía”. De hecho, no todas las grasas parecen perjudiciales: por ejemplo, el consumo de aceite de oliva en la dieta mediterránea se asocia con cierta protección contra el cáncer.
De momento hay al menos un sospechoso claro. Cuando las células tumorales se incubaban con ácido palmítico, estas parecían recordar la relación y producir más metástasis tras inocularse en los ratones. El dato es importante: el ácido palmítico está presente en el aceite de palma o de coco, incluidos en muchos de los productos industriales procesados. “No lo sabemos aún, pero este hecho podría estar detrás del aumento de mortalidad en algunos tipos de cáncer que se ha observado en los últimos años”, sostiene Aznar.
Averiguarlo con exactitud es muy complicado. Implicaría diseñar grandes estudios epidemiológicos de muy difícil seguimiento. Una forma indirecta pero más plausible es la que va a iniciar el grupo del propio Aznar. “Tenemos acceso a muchas muestras de pacientes con cáncer. En colaboración con el Hospital Vall d´Hebron, que también participó en este estudio, queremos analizar si hay una relación entre las grasas presentes en sangre y el riesgo de desarrollar metástasis”.
Otra puerta lógica que se abre es la posibilidad de ofrecer tratamientos dietéticos. ¿Podría una dieta baja en grasas mejorar el pronóstico de los enfermos? “Estamos estudiando también hacer un ensayo clínico para averiguarlo”, comenta Aznar. “

viernes, 9 de diciembre de 2016

MSDC-0160: FÁRMACO QUE DETIENE EL PARKINSON

Un fármaco diseñado inicialmente para la diabetes tipo 2 ha demostrado detener el deterioro que causa la enfermedad de Parkinson, una enfermedad que, aún a día de hoy, carece de cura, quedando los actuales tratamientos restringidos al alivio de los síntomas, muy especialmente de los problemas motores que, como los típicos temblores y la dificultad para caminar. 
De ahí la importancia de este fármaco experimental bautizado como ‘MSDC-0160’, dado que hasta el momento ha sido el único que ha demostrado tener la capacidad para frenar, cuando no detener, la progresión de esta devastadora enfermedad. 
De hecho, investigadores del Instituto de Investigación Van Andel en Grand Rapids (EE.UU.) han anunciado la inminente puesta en marcha del primer ensayo clínico con seres humanos para evaluar la eficacia de esta nueva molécula. Como explica Patrik Brundin, director de la investigación que, publicada en la revista «Science Translational Medicine», confirma la efectividad –si bien en modelos animales– de MSDC-0160 en el párkinson, «esperamos que este será un momento decisivo para los millones de personas que viven con la enfermedad de Parkinson. Toda nuestra investigación como modelos de párkinson sugieren que este fármaco también podría ralentizar la progresión de la enfermedad en los humanos». PUBLICIDAD inRead invented by Teads Más allá de los síntomas El fármaco MSDC-0160 fue desarrollado hace años por la Compañía para el Desarrollo de Soluciones Metabólicas –o según sus siglas en inglés, ‘MSDC’, que a su vez da nombre a la molécula–, una empresa con sede en Kalamazoo (EE.UU.). Y si bien el fármaco fue inicialmente desarrollado para la diabetes tipo 2, los investigadores del Instituto de Investigación Van Andel observaron ya en 2012 su gran potencial para el tratamiento del párkinson.



De hecho, las expectativas creadas en torno a MSDC-0160 han sido ampliamente superadas en los estudios preclínicos. En palabras de Tom Isaacs, co-fundador del Consorcio para la Cura de la Enfermedad de Parkinson en Londres (Reino Unido) y paciente diagnosticado de párkinson hace ya 22 años, «nuestro equipo científico ha evaluado más de 120 tratamientos potenciales para la enfermedad, y MSDC-0160 ofrece la perspectiva genuina de ser un gran avance que podría tener un impacto significativo y permanente en la vida de los pacientes en un futuro próximo». Esperamos que este será un momento decisivo para los millones de personas que viven con la enfermedad de Parkinson.
 Y exactamente, ¿qué mecanismo novedoso presenta MSDC-0160? Pues simplemente se basa en la teoría de que la enfermedad de Parkinson se origina, cuando menos parcialmente, por una disfunción de las mitocondrias, esto es, los orgánulos responsables de dotar de energía a las células. Y lo que hace MSDC-0160 es regular la función de las mitocondrias en las neuronas cerebrales y, así, recuperar la capacidad de estas células para convertir los nutrientes en energía. Por tanto, y en último término, MSDC-0160 normaliza los niveles de proteínas nocivas, lo que reduce la inflamación y la muerte celular –en este caso, de las neuronas. 
Pero, ¿no fue inicialmente para tratar la diabetes tipo 2? Pues la verdad es que sí. Pero como apunta Jerry Colca, presidente de MSDC, «la enfermedad de Parkinson y la diabetes pueden tener unos síntomas muy, pero que muy, diferentes. Sin embargo, hemos descubierto que comparten muchos de los mecanismos subyacentes a nivel molecular y que responden de forma muy similar a una nueva clase de agentes sensibilizadores de la insulina, como MSDC-0160».

martes, 6 de diciembre de 2016

MYDI-72: CURA EL CÁNCER DE PÁNCREAS Y OVARIO EN RATONES


Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (EE.UU.) podrían haber dado un avance muy significativo en la lucha contra múltiples tipos de cáncer. Y es que han desarrollado una molécula que, «con forma de guante de béisbol» según refieren los propios autores, actúa como ‘señuelo’ y anula –o siguiendo con los símiles deportivos de los investigadores, «deja fuera de juego»– una de las señales clave para el crecimiento y metástasis tumoral, hasta el punto de que su ‘eliminación’ activa la muerte de las células cancerígenas. Y, este señuelo, ¿realmente funciona? Pues, sí, y muy bien. De hecho, como muestra el estudio publicado en la revista «The Journal of Clinical Investigation», ha posibilitado no ya la ralentización de la progresión tumoral, sino incluso la curación, en modelos animales –ratones– con cáncer de ovario y de páncreas en fases muy avanzadas.
Como destaca Amato Giaccia, director de la investigación, «en nuestro trabajo hemos sido capaces de lograr la curación de algunos animales, incluso en algunos casos en los que el tratamiento ya se administró cuando tenían tumores muy agresivos y ‘metastásicos’».

Para llevar a cabo el estudio, los autores se centraron en dos tipos de cáncer que, ya sea por sus síntomas inespecíficos o su rápida progresión, son muy difíciles de detectar en sus fases iniciales: el de ovario y el de páncreas. El resultado es que cuando son diagnosticados, los pacientes ya se encuentran en una fase muy avanzada de la enfermedad e, incluso, el tumor ya se ha expandido y colonizado otros órganos –la consabida ‘metástasis’–. En consecuencia, las opciones terapéuticas, básicamente una combinación de cirugía, radioterapia y quimioterapia, son mínimas. Por tanto, infinidad de estudios han sido desarrollados para encontrar nuevos compuestos químicos –o lo que es lo mismo, fármacos– que permitan mejorar la supervivencia de estos pacientes. Y cuando han tenido éxito, han posibilitado el desarrollo de compuestos cuya actividad sobre las células tumorales no es demasiado específica. ¿El resultado? Que su eficacia es limitada, por lo que si bien pueden frenar el tumor nunca consiguen erradicarlo. Y asimismo, que sus efectos secundarios son muy, pero que muy, considerable.













Y en este contexto, ¿qué ofrece el nuevo ‘señuelo’? Pues básicamente, se une a una molécula denominada ‘proteína específica del gen 6 de la detención de crecimiento’ (Gas6) y la anula. Y, exactamente, ¿qué hace esta Gas6? Pues se une al receptor de la tirosín quinasa ‘Axl’, que juega un papel fundamental en la supervivencia, crecimiento y proliferación de las células tumorales. Tal es así que cuando Gas6 y Axl no se unen, las células cancerígenas liberan moléculas que activan los programas de muerte celular de todas sus congéneres. En consecuencia, este señuelo, ya sea por sí solo o en combinación con quimioterapia, puede frenar, cuando no curar, el cáncer, constituyendo un método mucho más efectivo que las actuales alternativas terapéuticas. O así sucede, por lo menos, en modelos animales –ratones.
Como explica Rebecca Miao, co-autora de la investigación, «muchos tratamientos actualmente disponibles son muy tóxicos dado que no actúan de una forma específicamente dirigida sobre las células tumorales y tienen un gran impacto sobre el hígado y el riñón. Pero nuestro receptor señuelo parece que no es solamente eficaz, sino también seguro».
O siguiendo con la terminología deportiva, según apunta Amato Giaccia, «básicamente, hemos desarrollado un mejor guante con una capacidad mucho mayor para atrapar la bola, que en este caso sería Gas6».
El nuevo receptor señuelo, bautizado como ‘MYD1-72’, muestra una afinidad de unión por Gas6 hasta 350 veces superior a la que tiene Axl. En consecuencia, y aunque la cantidad de Gas6 y Axl sea muy elevada –lo que sucede en las fases avanzadas del tumor–, el señuelo sigue siendo muy eficaz a la hora de ‘atrapar’ a Gas6 y evitar que se una a Axl.
Y llegados a este punto, ¿cómo es de eficaz este señuelo? Pues según los resultados del estudio llevado a cabo con ratones con cáncer de ovario, reduce la carga tumoral en el 95% en las fases iniciales de la enfermedad y en el 51% en las fases más avanzadas. Pero aún hay más: combinado con el fármaco doxorrubicina, la reducción de la carga tumoral fue prácticamente total en la enfermedad inicial y del 99% en las fases avanzadas.
Por su parte, y por lo que respecta a los resultados en el cáncer de páncreas, la eficacia en la reducción del volumen tumoral fue nula cuando se administró el señuelo en solitario. Sin embargo, y combinado con el fármaco gemcitabina, MYD1-72 se asoció a una tasa de supervivencia tres veces mayor que la de los ratones que no recibieron tratamiento.
El próximo paso será observar el efecto de MYD1-72 en ensayos clínicos con seres humanos.