BIENVENIDOS.
MUCHOS DE LOS RECURSOS HAN SIDO OBTENIDOS EN LA RED Y PUEDEN ESTAR SOMETIDOS A LOS DERECHOS DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL.SI ALGUNO DE LOS AUTORES CONSIDERA ABUSIVO SU USO, NO TIENE MÁS QUE PONERSE EN CONTACTO CON LA PERSONA QUE ADMINISTRA ESTE BLOG.

Mostrando entradas con la etiqueta PARKINSON. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PARKINSON. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de diciembre de 2016

MSDC-0160: FÁRMACO QUE DETIENE EL PARKINSON

Un fármaco diseñado inicialmente para la diabetes tipo 2 ha demostrado detener el deterioro que causa la enfermedad de Parkinson, una enfermedad que, aún a día de hoy, carece de cura, quedando los actuales tratamientos restringidos al alivio de los síntomas, muy especialmente de los problemas motores que, como los típicos temblores y la dificultad para caminar. 
De ahí la importancia de este fármaco experimental bautizado como ‘MSDC-0160’, dado que hasta el momento ha sido el único que ha demostrado tener la capacidad para frenar, cuando no detener, la progresión de esta devastadora enfermedad. 
De hecho, investigadores del Instituto de Investigación Van Andel en Grand Rapids (EE.UU.) han anunciado la inminente puesta en marcha del primer ensayo clínico con seres humanos para evaluar la eficacia de esta nueva molécula. Como explica Patrik Brundin, director de la investigación que, publicada en la revista «Science Translational Medicine», confirma la efectividad –si bien en modelos animales– de MSDC-0160 en el párkinson, «esperamos que este será un momento decisivo para los millones de personas que viven con la enfermedad de Parkinson. Toda nuestra investigación como modelos de párkinson sugieren que este fármaco también podría ralentizar la progresión de la enfermedad en los humanos». PUBLICIDAD inRead invented by Teads Más allá de los síntomas El fármaco MSDC-0160 fue desarrollado hace años por la Compañía para el Desarrollo de Soluciones Metabólicas –o según sus siglas en inglés, ‘MSDC’, que a su vez da nombre a la molécula–, una empresa con sede en Kalamazoo (EE.UU.). Y si bien el fármaco fue inicialmente desarrollado para la diabetes tipo 2, los investigadores del Instituto de Investigación Van Andel observaron ya en 2012 su gran potencial para el tratamiento del párkinson.



De hecho, las expectativas creadas en torno a MSDC-0160 han sido ampliamente superadas en los estudios preclínicos. En palabras de Tom Isaacs, co-fundador del Consorcio para la Cura de la Enfermedad de Parkinson en Londres (Reino Unido) y paciente diagnosticado de párkinson hace ya 22 años, «nuestro equipo científico ha evaluado más de 120 tratamientos potenciales para la enfermedad, y MSDC-0160 ofrece la perspectiva genuina de ser un gran avance que podría tener un impacto significativo y permanente en la vida de los pacientes en un futuro próximo». Esperamos que este será un momento decisivo para los millones de personas que viven con la enfermedad de Parkinson.
 Y exactamente, ¿qué mecanismo novedoso presenta MSDC-0160? Pues simplemente se basa en la teoría de que la enfermedad de Parkinson se origina, cuando menos parcialmente, por una disfunción de las mitocondrias, esto es, los orgánulos responsables de dotar de energía a las células. Y lo que hace MSDC-0160 es regular la función de las mitocondrias en las neuronas cerebrales y, así, recuperar la capacidad de estas células para convertir los nutrientes en energía. Por tanto, y en último término, MSDC-0160 normaliza los niveles de proteínas nocivas, lo que reduce la inflamación y la muerte celular –en este caso, de las neuronas. 
Pero, ¿no fue inicialmente para tratar la diabetes tipo 2? Pues la verdad es que sí. Pero como apunta Jerry Colca, presidente de MSDC, «la enfermedad de Parkinson y la diabetes pueden tener unos síntomas muy, pero que muy, diferentes. Sin embargo, hemos descubierto que comparten muchos de los mecanismos subyacentes a nivel molecular y que responden de forma muy similar a una nueva clase de agentes sensibilizadores de la insulina, como MSDC-0160».

domingo, 31 de enero de 2016

LA HEPATITIS C AUMENTA EL RIESGO DE DESARROLLAR PARKINSON


Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a día de hoy conviven en todo el mundo en torno a 130-150 millones de personas infectadas por el virus de la hepatitis C. Una infección que solo en nuestro país afecta a más de 800.000 personas y que, si bien asintomática en sus primeras fases, resulta mortal en caso de no ser tratada. Y una infección que, según concluye un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Médica China de Taichung (Taiwán), incrementa significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.
Como explica Chia-Hung Kao, director de esta investigación publicada en la revista «Neurology», «a día de hoy se han identificado numerosos factores, incluidos los ambientales, que juegan un papel en el desarrollo del párkinson. Y según sugieren nuestros resultados, la hepatitis causada específicamente por el virus de la hepatitis C aumenta el riesgo de desarrollar esta enfermedad».El estudio fue llevado a cabo con 199.868 participantes sin hepatitis y 49.697 personas con hepatitis –el 71% infectados por el virus de la hepatitis B; el 21% por el virus de la hepatitis C; y el 8% por ambos virus, B y C–. Y durante los 12 años de seguimiento, un total de 1.060 participantes sin hepatitis y 270 pacientes de hepatitis –120 de los mismos con hepatitis C– desarrollaron la enfermedad de Parkinson.
El análisis de los resultados mostró que, comparados frente a aquellas personas sin hepatitis, los pacientes con hepatitis C tenían un riesgo hasta un 30% mayor de desarrollar la enfermedad de Parkinson. Un riesgo, además, que resultó independiente de otros factores como la edad, el sexo y la presencia de diabetes o cirrosis.
Es más; los resultados también mostraron que la infección por el virus de la hepatitis C no conllevó una mayor probabilidad de padecer párkinson. De hecho, los pacientes infectados por ambos virus –B y C– tuvieron un riesgo similar al de la población sin hepatitis.

jueves, 19 de marzo de 2015

DESCUBREN LA ESTRUCTURA DE LAS PROTEÍNAS INVOLUCRADAS EN ENFERMEDADES COMO EL ALZHEIMER Y EL PARKINSON


Por primera vez, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), en México, logró resolver mediante la técnica de resonancia magnética, la estructura 3D de las proteínas 6aJL2 y su variable 6aJL2-R24G, que serían el primer paso encaminado a descubrir la causa y a futuro la cura de enfermedades como alzheimer, parkinson, “el mal de las vacas locas” o amiloidosis de cadena ligera, esta última es muy rara y se caracteriza por el depósito de sustancias amorfas en los órganos y tejidos que afectan su funcionamiento.
El doctor Carlos Amero Tello, quien dirige el grupo de investigación del Laboratorio Nacional de Estructuras de Macromoléculas (LANEM) UAEM-UNAM, explicó que las proteínas son como máquinas con funciones específicas, dañinas o benéficas que alteran el organismo. Con el propósito de determinar ello se obtuvo una foto o modelo tridimensional de las estructuras de las proteínas 6aJL2 y su variable mutada 6aJL2-R24G.
Tras obtener los resultados, el equipo descubrió que la proteína 6aJL2 es estable, mientras que la variable mutada 6aJL2-R24G ocasiona la producción de plastas de fibras amiloides aparentemente causantes de enfermedades como alzheimer, parkinson o amiloidosis de cadena ligera, la cual tiene una incidencia de ocho personas por cada millón de habitantes.
Con este hecho sin precedentes, los integrantes del equipo se convirtieron en los primeros mexicanos en emplear la resonancia magnética nuclear para resolver la funcionalidad de una proteína. Tras obtener la imagen y los resultados, los presentaron al Banco Mundial de Datos de Proteínas (WPDB por sus siglas en inglés), división Wisconsin, a fin de que fueran evaluados y posteriormente formara parte de ese registro internacional.
Por ejemplo, si otro grupo de científicos quiere ver la estructura para trabajar con ella, deberá ingresar a la base de datos mundial y podrá descargar a su computadora el modelo tridimensional de las proteínas 6aJL2 y su variable 6aJL2-R24G, donde tendrá la libertad de manipularla.
Por medio de la técnica de resonancia magnética nuclear empleada en el LANEM, Carlos Amero logró resolver las estructuras de estas proteínas pertenecientes al sistema inmune; una normal y una mutada, la cual sólo se presenta cuando existe la enfermedad de amiloidosis, condición que causa el mal plegamiento de las proteínas hasta que crecen tanto y se adhieren a diversos órganos del cuerpo (lengua, corazón, pulmón), lo que provoca que deje de funcionar, hasta llevar a la muerte, debido a la falta de una cura.
La resonancia magnética nuclear arroja datos espectroscópicos de cada núcleo de las macromoléculas, los cuales fueron analizados por el grupo de la UAEM con el fin de construir el modelo tridimensional de la proteína, mismo que fue agregado a la base de datos mundial.
El estudio de las estructuras se realizó por medio de la técnica de resonancia magnética nuclear, el cual a diferencia de los usados convencionalmente en los hospitales, éste obtiene la señal individual de cada núcleo de moléculas o macromoléculas, como lo son las proteínas o el ADN. El problema con este método es que hasta hace unos años México no contaba con la tecnología necesaria para realizar estos análisis; sin embargo, cuando el LANEM adquirió el primer aparato de este tipo en el país, comenzaron las investigaciones.
Aun así, un problema fue que al desconocer la tecnología, no existían científicos capacitados que lo operaran. Cuando la UAEM compró dicho equipo, el doctor Amero Tello quien trabajaba en el Institut de Biologie Structurale (IBS-CNRS), en Grenoble, Francia, regresó a México para liderar el equipo de investigación que se encargara de analizar y solucionar las estructuras de las proteínas amiloides 6aJL2 y su variable 6aJL2-R24G.
A pesar de que existe otro método llamado cristalografía para analizar las estructuras de las proteínas, la resonancia magnética nuclear permite obtener un modelo en solución, que se asemeja más a la realidad.
El investigador comentó que en México la UAEM abrió el camino para que otras instituciones como la UNAM, el IPN o la Universidad de Mérida se hicieran de equipos de resonancias magnéticas nucleares y comenzaran con sus estudios. Sin embargo, a nivel mundial el país está atrasado por más de 10 años.
Una vez que descubrieron cómo funciona la proteína, el equipo trabaja en buscar una molécula que sirva como un inhibidor que evite el mal plegamiento, con el propósito de encontrar a futuro la cura de enfermedades como amiloidosis, alzheimer o parkinson.

sábado, 14 de marzo de 2015

EL ALZHEIMER Y EL PARKINSON PODRÍAN DETECTARSE EN LA PIEL




Una investigación del Hospital Central de San Luis Potosí, en México, podría revolucionar el diagnóstico del alzhéimer, el párkinson y otras enfermedades neurodegenerativas. A través de una biopsia de la piel se pueden detectar niveles anormalmente elevados de proteínas que son característicos de estas patologías. El estudio, dado a conocer ahora, será presentado el próximo mes de abril en la reunión anual de la American Academy of Neurology.
“Las enfermedades neurodegenerativas se caracterizan por presentar alteraciones en la estructura y la función de varias proteínas”, explica a Sinc Ildefonso Rodríguez Leyva, especialista que lidera la investigación. Al tener un origen común ya desde la formación del embrión, “las células de la piel y las neuronas deben expresar proteínas comunes”.
“De ahí partió nuestra hipótesis de que la característica patológica de la enfermedad de Alzheimer, los depósitos anormales de la proteína tau en las neuronas, se pudiera encontrar también en la piel”, señala. En el caso de la enfermedad de Parkinson, la alfa sinucleína es la proteína que se expresa de forma anormal en el tejido nervioso, tanto central como periférico.
El trabajo de varios años en torno a esta idea se materializó en un estudio que ha contado con la participación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y en el que se tomaron muestras de la piel de 20 personas con alzhéimer, 16 con párkinson y 17 con demencias causadas por otras enfermedades, además de 12 personas sanas que sirvieron como grupo de control.
Los resultados indicaron que tanto los pacientes diagnosticados con alzhéimer como los de párkinson tenían niveles siete veces más elevados de la proteína tau que los individuos sin estas enfermedades. Además, las personas con párkinson también tenían ocho veces más altos los niveles de alfa sinucleína.
Aunque los resultados parecen contundentes, aún no están corroborados. “Esperamos publicar nuestros resultados para darlos a conocer a la comunidad científica y que otros puedan reproducirlos”, señala Ildefonso Rodríguez Leyva. No obstante, su estudio tiene reservado un papel destacado en la 67ª Reunión Anual de la Academia Estadounidense de Neurología, que se celebrará en Washington entre el 18 y el 25 de abril.
“Si otros investigadores reproducen nuestros hallazgos, este avance podría ayudar a un diagnóstico más temprano y oportuno de estas patologías”, comenta el experto, consciente de que detectar estas enfermedades en fases tempranas contribuye a mantener la calidad de vida de los pacientes durante mucho más tiempo. De hecho, aunque los síntomas sirven de referencia, en la actualidad el diagnóstico del alzhéimer y del párkinson solo se puede confirmar al 100% a través de una biopsia del cerebro.
Desde el punto de vista de la investigación, el estudio de las causas y mecanismos que explican las enfermedades neurodegenerativas también puede verse muy beneficiado si los resultados de la investigación realizada con pacientes de San Luis Potosí pueden ser confirmados por otros especialistas.
Los científicos mexicanos creen que se puede aplicar la misma técnica a otras patologías y ya trabajan en algunas como la demencia frontotemporal y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Aunque tau es el biomarcador característico del alzhéimer, y la alfa sinucleína, del párkinson, no son específicos. Hay otras dolencias neurodegenerativas que expresan la primera de estas proteínas, como la parálisis supranuclear progresiva; o la segunda, como la atrofia multisistémica.

jueves, 18 de septiembre de 2014

DOS MUTACIONES CENTRAN LOS ESTUDIOS DEL PARKINSON


Los estudios genéticos en la enfermedad de párkinson que realizan hospitales vascos y catalanes son clave para el desarrollo de tratamientos neuroprotectores o curativos para los pacientes de todo el mundo. La fundación que lleva el nombre del actor de Hollywood Michael J. Fox, con la que colabora el también multimillonario Sergey Brin, uno de los padres de Google, ha redoblado su apuesta por las investigaciones que tienen abiertas en paralelo el Hospital Universitario Donostia y el Hospital Clínic de Barcelona porque confía en que sus laboratorios pueden dar con la diana de un fármaco eficaz contra la enfermedad. Los trabajos se centran, sobre todo, en dos mutaciones. Pero estos dos centros necesitan voluntarios con esta enfermedad y a sus familiares para profundizar en la búsqueda de biomarcadores que permitan diseñar futuros tratamientos.
“El objetivo es muy ambicioso”, coinciden los neurólogos Javier Ruiz-Martínez y Dolores Vilas, investigadores del proyecto en San Sebastián y Barcelona, respectivamente. La aventura científica arranca a raíz del descubrimiento, en 2004, de una mutación del gen LRRK2, conocida como la mutación vasca y bautizada como dardarina (de dardara, temblor en euskera). Esa mutación (R1441G), detectada tras un estudio sobre varias familias de Gipuzkoa, “desmostró que la enfermedad de párkinson clásica podía tener un origen genético”, explica Ruiz. Su estudio ayudaría a explicar la enfermedad, agrega el neurólogo vasco, junto con la mutación G2019S del mismo gen, la más extendida en el mundo, sobre todo entre la población askenazí y bereber. Esta misma alteración la sufre, por ejemplo, Brin, que ha aportado ya 132 millones de dólares (97 millones de euros) al proyecto. La Fundación Michael J. Fox ha destinado hasta la fecha más del triple.
“No sabemos la causa última que originan la enfermedad de párkinson”, afirma Ruiz, “pero está demostrado que determinadas alteraciones genéticas lo pueden producir. Aquí tenemos un modelo de investigación cuyos resultados se podrían aplicar a pacientes de todo el mundo, y de ahí que la Fundación Michael J. Fox la haya incluido en un proyecto internacional”. El Hospital Universitario Donostia y el Hospital Clínic de Barcelona participan en dicho proyecto junto con 32 centros de 13 países.


En España, la enfermedad de párkinson afecta al 1% o 2% de los mayores de 65 años. Es la segunda enfermedad neurodegenerativa después del alzhéimer. Alrededor del 5% o el 10% de los casos son de origen genético. “Aunque la causa genética exclusivamente justificaría un reducido número de casos, es cualitativamente muy importante. Investigar este factor causal es fundamental, para encontrar tratamientos específicos tanto para estas formas genéticas como para todas las formas de la enfermedad”, sostiene Vilas.
Los dos hospitales españoles quieren captar nuevos pacientes para llegar a ese punto. Necesitan especialmente pacientes que tengan antecedentes familiares o que hayan empezado con la enfermedad a una edad temprana (de 30 a 40 años), explica Vilas. San Sebastián, con una cartera de más de 30 familias con varios pacientes “muy fieles”, profundizará en la enfermedad de párkinson de origen genético. Barcelona, con un centenar, indagará, además, en el párkinson prodrómico (estudio de síntomas precoces) en individuos con alteraciones del olfato y un tipo de trastorno del sueño denominado trastornos de conducta del sueño REM. Los participantes estarán bajo seguimiento durante unos cinco años.
Vilas y Ruiz remarcan que en un momento en que la investigación “está bajo mínimos”, por la escasez de fuentes de financiación “oficiales”, “el impulso que están dando Michael J. Fox y Brin a esta causa es muy importante en la búsqueda de un remedio a la enfermedad”. El primero sufre la enfermedad desde los 32 años y el segundo se ha volcado con este empeño desde que supo que es portador de la mutación G2019S en este gen asociado al párkinson.

jueves, 15 de mayo de 2014

IDENTIFICAN UNA MUTACIÓN CAUSANTE DE PARKINSON

Un equipo científico de la Universidad Johns Hopkins (EE UU) publica en la revista Cell un estudio que muestra cómo mueren las células cerebrales en la enfermedad de Parkinson cuando el gen leucine-rich repeat kinase 2 (LRRK2) está mutado –lo que ocurre entre el 4% y el 10% de los casos–.
“Puede ser un gran descubrimiento para los pacientes”, señala Ted Dawson, investigador de la universidad estadounidense y uno de los autores principales del trabajo junto a su mujer Valina Dawson.
La alteración del gen LRRK2 acelera la producción de proteínas dentro de la célula y esto provoca su muerte, según los investigadores.
“Durante casi una década, la ciencia ha intentado descubrir cómo las mutaciones en LRRK2 causan el párkinson”, explica Margaret Sutherland, directora del programa en el National Institute of Neurological Disorders and Stroke que ha participado en la financiación del proyecto.
Los científicos saben que LRRK2 es una enzima del tipo quinasa que se encarga de marcar a otras proteína con grupos fosfatos. A este proceso se le denomina fosforilación.
En el estudio publicado en Cell, los investigadores utilizaron la proteína LRRK2 como cebo para identificar sus moléculas dianas.
Mediante múltiples experimentos desarrollados en células humanas de riñón, los neurólogos hallaron el blanco de sus etiquetas químicas en unas proteínas ribosomales concretas: s11 y s15 –piezas fundamentales de las fábricas proteicas de la célula–.
Además, las muestras del tejido cerebral de pacientes con párkinson con mutaciones en LRRK2 mostraban mayores niveles de fosforilación en s15 que en los controles.
Más tarde, los investigadores estudiaron si había conexión entre la excesiva fosforilación de estas proteínas y la muerte celular.
Para ello, utilizaron modelos experimentales de rata y células madre humanas modificadas genéticamente para que desarrollaran una mutación en LRRK2. Con esta prueba observaron un aumento de la muerte celular.
Sin embargo, evitaron el daño en las células al mutar la proteína s15 para bloquear el etiquetado por LRRK2.






“Estos resultados demuestran que s15 puede jugar un rol crítico en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson”, indica Dawson.
El grupo de la Universidad Johns Hopkins experimentó en moscas de la fruta para descubrir cómo afectaba la fosforilación desmesurada de la proteína s15.
Los resultados de estas pruebas revelaron que las moscas mutantes de LRRK2 tenían niveles anormalmente altos de proteínas. Al tratarlas con anisomycin, un fármaco que bloquea la producción proteica, se sanaba el daño celular y se restauraba el movimiento de estos pequeños insectos.
“Nuestros resultados confirman que las alteraciones en la producción proteica puede ser una causa común del párkinson y posiblemente de otros desórdenes neurodegerativos”, indica Dawson.
Los autores del trabajo creen que bloquear la fosforilación de s15 podría impulsar la generación de nuevas terapias que ayuden a disminuir el boom proteico de las células parkinsonianas. “Medir la fosforilación de s15 actuaría como un biomarcador de la actividad de LRRK2 en los ensayos con de inhibidores de LRRK2”, concluyen.

domingo, 20 de abril de 2014

LA ALFA-SINUCLEÍNA PUEDE PROVOCAR PARKINSON


Una investigación liderada por el Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), en la que ha participado la Universitat de València, ambos en España, ha demostrado que las formas patológicas de la proteína α-sinucleína presentes en pacientes fallecidos con enfermedad de Parkinson son capaces de iniciar y extender en ratones y primates el proceso neurodegenerativo que tipifica esta enfermedad. El hallazgo, publicado en la portada de marzo de ‘Annals of Neurology’, abre la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos que permitan detener la progresión de la enfermedad de Parkinson, dirigidos a bloquear la expresión, la conversión patológica y la transmisión de esta proteína.
Estudios recientes han demostrado que formas sintéticas de α-sinucleína son tóxicas para las neuronas, tanto in vitro (cultivos celulares) como in vivo (ratones), y que pueden propagarse de una célula a otra. Sin embargo, hasta ahora se desconocía si la capacidad patogénica de esta proteína sintética podía hacerse extensiva a la proteína patológica humana que se encuentra en los pacientes con Parkinson y, por lo tanto, si era relevante para la enfermedad en humanos.
En el presente estudio, dirigido por el doctor Miquel Vila, del grupo de Enfermedades Neurodegenerativas del VHIR y miembro de CIBERNED, y en el que también han participado otros dos grupos del CIBERNED (el liderado por la doctora Isabel Fariñas, Universitat de València, y el liderado por el doctor José Obeso, CIMA-Universidad de Navarra), así como un grupo de la Universidad de Burdeos en Francia (doctor Erwan Bezard), los investigadores extrajeron agregados de α-sinucleína de cerebros de pacientes fallecidos con la enfermedad de Parkinson para inyectarlos en el cerebro de roedores y primates.
Cuatro meses después de la inyección en ratones, y nueve meses después de la inyección en monos, estos animales empezaron a presentar degeneración de las neuronas dopaminérgicas y acúmulos intracelulares de α-sinucleína patológica en estas células, tal y como ocurre en la enfermedad de Parkinson. Meses más tarde, los animales también presentaron acúmulos de esta proteína en otras áreas cerebrales a distancia, con un patrón de extensión similar al que se observa en el cerebro de los pacientes al cabo de varios años de evolución de la enfermedad.
Según el doctor Vila, estos resultados indican que “los agregados patológicos de esta proteína obtenidos de pacientes con enfermedad de Parkinson tienen la capacidad de iniciar y extender el proceso neurodegenerativo que tipifica la enfermedad de Parkinson en ratones y primates”. Un hallazgo que, añade, “proporciona nuevas pistas sobre los posibles mecanismos de inicio y progresión de la enfermedad y abre las puertas a nuevas oportunidades terapéuticas”. Así pues, el siguiente paso consistirá en averiguar cómo detener la progresión y la extensión de la enfermedad, mediante el bloqueo de la transmisión célula a célula de la α-sinucleína, así como regulando los niveles de expresión y deteniendo la conversión patológica de esta proteína.
La enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente tras la enfermedad de Alzheimer. Se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas que producen dopamina en una región cerebral (la sustancia negra del mesencéfalo ventral) y la presencia en estas células de agregados patológicos intracelulares de la proteína α-sinucleína, llamados cuerpos de Lewy. La pérdida de dopamina cerebral como consecuencia de la muerte neuronal se traduce en las manifestaciones motoras típicas de la enfermedad, como la rigidez muscular, los temblores y la lentitud en los movimientos.
El tratamiento más eficaz para esta enfermedad es la levodopa, un fármaco paliativo que permite restaurar la carencia de dopamina. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, el proceso patológico de neurodegeneración y acumulación de α-sinucleína se extiende progresivamente más allá del mesencéfalo ventral hacia otras zonas cerebrales. Como resultado, se produce un empeoramiento progresivo del paciente y la aparición de manifestaciones clínicas no motoras que no responden a los fármacos dopaminérgicos. Actualmente no existe un tratamiento que evite, detenga o retrase la evolución progresiva del proceso neurodegenerativo.

miércoles, 5 de junio de 2013

LOS PESTICIDAS AUMENTAN EL RIESGO DE PARKINSON

Los primeros datos en relacionar el uso de pesticidas con la aparición de Parkinson datan de los años 80. Desde entonces se han publicado numerosos estudios que sugieren que existe una relación causal; sin embargo, ninguno de ellos es concluyente al cien por cien. El problema, como vuelve a poner de manifiesto esta semana un trabajo en la revista 'Neurology', es que es difícil demostrar una relación causal directa.
El estudio, realizado por los italianos Gianni Pezzoli y Emanuele Cereda (de la Fundación IRCCS de Milán), ha revisado 104 investigaciones sobre Parkinson y pesticidas publicados en diversas revistas médicas. Sus conclusiones admiten que existe un incremento del riesgo neurológico en personas expuestas a pesticidas, insecticidas y disolventes, aunque reconocen que es difícil ser claro a la hora de hablar de una relación causal.
Como admiten Pezzoli y Cereda, muchos de los trabajos analizados son pequeños, muy heterogéneos entre sí, o no han controlado adecuadamente la vía de exposición (inhalada, por contacto...) o la dosis ingerida. Así, aunque los trabajos de mayor calidad metodológica sí perciben un riesgo de Parkinson relacionado con estos productos tóxicos (que oscila entre el 33% y el 80%, según la investigación), sigue siendo necesario todavía un estudio adecuadamente controlado y riguroso que permita sacar conclusiones.
"Que los pesticidas aumentan el riesgo de Parkinson ya está claro; tanto como que el tabaco causa cáncer de pulmón", explica Francisco Pan-Montojo, un investigador español de la Universidad de Dresde (Alemania), especializado en este campo "Lo que nos faltan por conocer son los detalles. Igual que no sabemos porqué hay fumadores que no desarrollan cáncer, no sabemos todavía si hay algún tipo de característica genética que proteja frente a los daños neurológicos de los pesticidas, qué nivel de dosis es tóxica, si hay ciertos herbicidas más peligrosos que otros...".
En 2010, el equipo que dirige Pan-Montojo en Alemania relacionó la exposición prolongada a la rotenona (un pesticida) en el intestino con la muerte de neuronas dopaminérgicas en el cerebro de ratas. "Posteriormente, otro equipo dirigido por Caroline Tanner demostró en la revista 'Environmental Health Perspectives' que sustancias como la rotenona y el paraquat, que inhiben la función de la mitocondria, duplicaban el riesgo de Parkinson en humanos", explica a ELMUNDO.es el científico gallego.
Igual que en el trabajo italiano, en aquel experimento se observó mayor riesgo en personas expuestas a dosis mayores y durante periodos de tiempo más prolongados. Sin embargo, como reconocen los autores italianos, falta por demostrar adecuadamente qué papel juega la exposición a múltiples pesticidas simultáneamente (cómo pueden interaccionar estos en el organismo) y si la genética de cada individuo puede jugar un papel en esta cuestión.
"El problema de muchos estudios de este tipo es que están basados en autocuestionarios sobre la exposición por parte del propio trabajador", reconoce Cereda; "no sabemos realmente cuál es la ruta de exposición o su llevaban protección". Aún así, añade, los estudios controlados con agricultores y trabajadores muy expuestos a estos productos han demostrado que el riesgo es mayor; "ahora que ya sabemos eso, falta un estudio más serio".
En ese sentido, el propio doctor Cereda apunta que su metaanálisis no hace sino señalar esas cuestiones que siguen sin resolver alrededor de esta cuestión, pero con importantes implicaciones desde el punto de vista de salud pública. "La literatura apoya la hipótesis de que la exposición a pesticidas y disolventes es un factor de riesgo en el desarrollo de Parkinson. Sin embargo, son necesarios estudios prospectivos de calidad para sostener esta relación causal".



 Fuente: El Mundo

martes, 2 de octubre de 2012

TRANSFORMAN CÉLULAS DEL CORDÓN UMBILICAL EN NEURONAS

Un equipo español en colaboración con un laboratorio americano acaban de lograr un gran avance para el mundo de la neurología. Según la investigación, publicada en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) han conseguido, por primera vez, transformar células del cordón umbilical de un bebé recién nacido en neuronas lo que abre un mundo de posibilidades a futuros tratamientos contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.
Las células del cordón umbilical ofrecen muchas posibilidades a los investigadores de cara a la recuperación de tejidos y órganos. Su estructura y capacidad son muy parecidas a las células madre (aquellas que no están diferenciadas y que pueden autorrenovarse) lo que significa que tienen cierta flexibilidad para terminar siendo una u otro tipo de célula. Así pues, ¿por qué no intentar obtener neuronas a partir de células del cordón umbilical?
En realidad no es la primera vez que se obtienen células neuronales a partir de células somáticas (aquellas que conforman el crecimiento de los tejidos y los órganos) , sin embargo, sí que es la primera vez que se consigue aplicando un único factor de transcripción, el Sox2. Para conseguirlo, los investigadores lo introdujeron gracias a un retrovirus el factor específico en las células de cordón umbilical y, tras cultivarlas en el laboratorio, observaron que estas células neuronales transmitían impulsos eléctricos, igual que las neuronas maduras.
Aunque todavía queda mucho trabajo por desarrollar, la investigación abre las puertas a nuevos tratamientos contra diversas enfermedades degenerativas del cerebro.


Fuente: Muy Interesante.
Gracias a Inma García por mandarme la noticia.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA CAFEÍNA PUEDE AYUDAR A CONTROLAR EL PARKINSON

La cafeína, consumida ampliamente en todo el mundo a través del café, el té y diversos refrescos, puede ayudar a controlar el movimiento en las personas que sufren de la enfermedad de Parkinson. Éste es el hallazgo de un estudio realizado en el Instituto de Investigación del Centro de Salud dependiente de la Universidad McGill en Canadá.
Este estudio abre la puerta a nuevas opciones de tratamiento para la enfermedad de Parkinson, la cual afecta a mucha gente en el mundo; sólo en Canadá la cifra de afectados asciende a unas 100.000 personas.
"Éste es uno de los primeros estudios en mostrar los beneficios de la cafeína sobre la alteraciones motoras de personas que tienen la enfermedad de Parkinson", subraya el Dr. Ronald Postuma, coautor del estudio, investigador en neurociencias en el citado instituto adscrito a la Universidad McGill, y profesor de medicina en el Departamento de Neurología y Neurocirugía de dicha universidad. Algunos estudios previos ya sugirieron que las personas que beben café tienen un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, pero hasta ahora ningún estudio había analizado las implicaciones clínicas inmediatas de ese hallazgo.

La cafeína, uno de los estimulantes psicomotores más utilizados en el mundo, actúa sobre el sistema nervioso central y el sistema cardiovascular, disminuyendo el cansancio y aumentando la agilidad mental, temporalmente.
Los investigadores estudiaron a 61 personas con el Mal de Parkinson. El grupo de control recibió un placebo, mientras que el otro grupo recibió una dosis de 100 mg de cafeína dos veces al día durante tres semanas, y luego 200 mg dos veces al día durante otras tres semanas, lo cual equivalía aproximadamente a entre dos y cuatro tazas de café al día.
Las personas que recibieron suplementos de cafeína experimentaron en sus síntomas motores una mejoría de cinco puntos en la Escala Unificada de Evaluación de la Enfermedad de Parkinson (la cual se usa para medir la severidad de la enfermedad) en comparación con quienes recibieron el placebo.
Se necesita realizar estudios a mayor escala durante períodos más largos para corroborar debidamente que la cafeína ejerce estos efectos beneficiosos y que un consumo adecuado de ella puede ser una opción clínicamente válida para mitigar los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

jueves, 6 de septiembre de 2012

VARIANTES GENÉTICAS QUE PROVOCAN UN DECLIVE MÁS RÁPIDO EN PACIENTES CON PARKINSON


Parece que se ha dado con una clave para pronosticar qué pacientes con enfermedad de Parkinson experimentarán un declive más rápido de su función motora. Disponer de esta información con la suficiente antelación puede ser de gran utilidad para los médicos, de modo que el hallazgo aporta un rayo de esperanza en referencia al eventual desarrollo de nuevas terapias y a la capacidad de identificar a aquellos que podrían beneficiarse más de un tratamiento riguroso temprano.
En un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se ha comprobado que los enfermos de Parkinson con dos variantes específicas de un gen, conocido por ser un factor de riesgo de la enfermedad, tuvieron una progresión significativamente más rápida hacia el declive de su función motora, que los pacientes sin estas variantes.
Se trata de un estudio relativamente pequeño, con sólo 233 pacientes, pero los efectos observados por el equipo de la Dra. Beate Ritz, vicecatedrática de epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la UCLA, son bastante convincentes.
El gen SNCA es bien conocido por los expertos como un factor de riesgo de la enfermedad de Parkinson, y mayores niveles de la proteína alfa-sinucleína de este gen están asociados con una mayor severidad de la enfermedad en casos familiares del Parkinson. Los investigadores examinaron dos variantes de riesgo, REP1 263bp y rs356165.

El equipo de la Dra. Ritz reclutó a los pacientes de Parkinson poco después de que se les diagnosticase la enfermedad en tres condados del centro de California, y monitorizó a 233 de los pacientes durante un promedio de 5,1 años.
Ritz y sus colaboradores comprobaron que los portadores de la variante Rep1 263bp tenían el cuádruple de riesgo de sufrir una rápida merma motora. Observaron una tendencia más fuerte en la progresión hacia el declive de la capacidad motora cuando las variantes Rep1 263bp y rs356165 estaban ambas presentes en el paciente.
En la actualidad, cuando los médicos tratan a los pacientes de la enfermedad de Parkinson, no pueden predecir cuán rápidamente se deteriorará su función motora, es decir cuánto tardarán, por ejemplo, en necesitar una silla de ruedas u otras ayudas. Si los resultados del nuevo estudio se confirman, la presencia de esas dos variantes del gen permitirá identificar a los pacientes que tendrán un declive más rápido.
Y gracias a conocer de antemano estas diferencias en la tasa de progresión de la enfermedad, los médicos y los pacientes pueden tomar decisiones mejor fundamentadas acerca de si escoger o no un tratamiento más agresivo pese a sus mayores efectos secundarios. Esta información vital también ayudará a que los investigadores puedan poner a prueba nuevas terapias potenciales en personas portadoras de las variantes genéticas más perniciosas, a fin de evaluar con menor margen de duda la eficacia de tales tratamientos, y de paso darles de modo prioritario a esos pacientes la oportunidad de beneficiarse lo antes posible de la nueva terapia si funciona con el grado de eficiencia esperado.

domingo, 15 de enero de 2012

ANÁLISIS DE SANGRE QUE DETECTA EL PARKINSON ANTES DE QUE APAREZCAN LOS SÍNTOMAS

Se ha conseguido desarrollar un análisis simple de sangre para detectar la enfermedad de Parkinson incluso en sus primeras etapas, cuando aún no produce síntomas perceptibles.
El test se basa en la detección de una sustancia en la sangre, llamada alfa-sinucleína fosforilada, que es común en las personas que padecen de esta enfermedad.
El equipo de Penny Foulds y David Allsop, de la División de Ciencias Biomédicas y Biológicas y la Escuela de Salud y Medicina, de la Universidad de Lancaster, en el Reino Unido, ha desarrollado un modo prometedor de identificar la presencia de esa sustancia en la sangre.
Penny Foulds

Cuando la mayoría de la gente piensa en la enfermedad de Parkinson, sólo tiene en mente los síntomas claramente perceptibles de esta dolencia, es decir los movimientos involuntarios.
Sin embargo, tal como acota el Dr. Gerald Weissmann, redactor jefe de la revista de la Federación de Sociedades Estadounidenses de Biología Experimental (FASEB), donde se ha publicado un informe técnico sobre el hallazgo, muchas personas con esta enfermedad también desarrollan problemas neurológicos que pueden ser más difíciles de detectar de manera inmediata.
Contar con un análisis de sangre que permita detectar la enfermedad de Parkinson no sólo ayuda a los médicos a descartar otras posibles causas de los síntomas más perceptibles, como los movimientos involuntarios, sino que también permite detectar que una persona va camino de desarrollar la enfermedad, antes de que los síntomas comiencen, con las ventajas que acarrea el poder actuar tan temprano contra la enfermedad.
Fuente: NYCT

miércoles, 11 de mayo de 2011

EL D-ASPÁRTICO : NUEVO NEUROTRANSMISOR CON USO TERAPEÚTICO EN EL PARKINSON O LA ESQUIZOFRENIA

Un equipo científico acaba de descubrir que el ácido D-aspártico (D-Asp) es un nuevo neurotransmisor que puede tener un uso terapéutico en la lucha contra enfermedades neurológicas como el párkinson o la esquizofrenia. En la investigación, aparecida en la publicación The Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology (The FASEB Journal), participan los expertos Jordi Garcia-Fernàndez, Salvatore D'Aniello e Ildiko Somorjai, del Departamento de Genética y del Instituto de Biomedicina de la UB (IBUB), y Enza Topo y Antimo D'Aniello, del Departamento de Neurobiología de la Estación Zoológica Anton Dohrn de Nápoles (Italia).


El D-Asp es una aminoácido descubierto en 1977 por el grupo del experto Antimo D'Aniello en el cerebro de los pulpos, las sepias y los calamares. Desde entonces, se ha investigado esta molécula en Italia y en todo el mundo. El artículo publicado en The FASEB Journal describe, por primera vez, la actividad del D-Asp como neurotransmisor en dos especies animales muy distantes desde el punto de vista evolutivo: la rata común (Rattus novergicus) y el calamar (Loligo vulgaris).

Tal como explica el experto Salvatore D'Aniello, «hace más de cuarenta años se descubrieron los primeros neurotransmisores químicos, pero prácticamente hasta ahora ninguna investigación había descrito una contribución tan sencilla e innovadora como la de este trabajo. El D-Asp no es diferente de otros neurotransmisores clásicos del tipo de los aminoácidos, como la serina o el glutamato, muy estudiados hasta ahora».

Los neurotransmisores son moléculas que transportan la señal química al sistema nervioso. La transmisión sináptica, que puede ser eléctrica o química, tiene lugar mediante veinte neurotransmisores químicos, que pueden ser del tipo de los aminoácidos (L-glutamato, ácido gamma-aminobutírico), péptidos (dopamina, noradrenalina, vasopresina, insulina), aminas (adrenalina, serotonina) o gaseosos (óxido de nitrógeno, ácido sulfhídrico). «En nuestro trabajo -explica Salvatore D'Aniello- analizamos que el D-Asp se ajustara a todos los criterios que caracterizan a las moléculas biológicas con actividad neurotransmisora. Es decir, que se encontrara en altas concentraciones en vesículas sinápticas de la terminación axonal, que se sintetizara en la célula neuronal por la enzima racemasa D-aspártica, que fuera sensible a la despolarización de la terminación nerviosa con el ión potasio, que tuviera receptores en la membrana postsináptica, que se eliminara de forma enzimática después de la acción como neurotransmisor y, por último, que vehiculara la transmisión de la señal nerviosa mediante el segundo mensajero, el adenosín monofosfato cíclico (AMPc)».

El D-Asp tiene un papel importante en las fases iniciales de desarrollo del sistema nervioso central en vertebrados e invertebrados. Al inicio de la vida embrionaria del ser humano, el ratón y el pollo, se genera en gran cantidad en el cerebro. Después del nacimiento, la concentración del D-Asp cae a niveles mínimos y se mantiene así durante la edad adulta. Todo apunta a que esta molécula está implicada en el proceso de aprendizaje y en la memoria de las ratas, y que mejora la capacidad cognitiva de los animales en diferentes experimentos. Según el catedrático Jordi Garcia-Fernàndez, «la investigación básica ayuda a hacer avances en la vertiente aplicada, al describir nuevos mecanismos funcionales que explican la compleja maquinaria biológica del sistema nervioso. Este trabajo, en particular, tiene un interés especial en el campo de las demencias seniles, ya que describe un nuevo neurotransmisor que podría tener una aplicación terapéutica en algunas enfermedades neurológicas (párkinson, esquizofrenia, etc.)».

El equipo del Departamento de Genética de la UB ha contribuido a esta investigación con el estudio del contenido de D-Asp en el sistema nervioso de los modelos animales, en los análisis inmunohistoquímicos y en el estudio comparado del trabajo científico. Aunque a corto plazo no se ha previsto ningún estudio con el D-Asp en humanos, el equipo de la UB se ha marcado un reto en la agenda científica: aislar el receptor específico del D-Asp, un hito que podría significar un paso adelante en el ámbito de la terapéutica.

Fuente: U. Barcelona

viernes, 18 de marzo de 2011

TERAPIA GÉNICA CONTRA EL PARKINSON

Después de demostrar su seguridad en un primer estudio, la inyección de genes para tratar la enfermedad de Parkinson sigue su camino hacia la clínica. La terapia génica conocida como NLX-P101 mejora los síntomas de los pacientes que sufren este trastorno y sus resultados superan a los obtenidos con un placebo.
En el ensayo, han participado 45 pacientes que no respondían adecuadamente a los tratamientos convencionales, y perseguía evaluar el efecto de la inyección del gen de la enzima descarboxilasa del ácido glutámico (GAD) en los núcleos subtalámicos de los afectados por Parkinson y compararlo con la respuesta a una intervención quirúrgica simulada.

El gen se introduce en este núcleo del cerebro mediante un vector (un virus) que se integra en el ADN de las neuronas. Una vez allí, la célula nerviosa empieza a producir la enzima GAD que segrega un neurotransmisor (GABA), cuyos niveles están anormalmente reducidos en estos pacientes. Como consecuencia de esta escasez de GABA, la actividad de núcleo subtalámico aumenta y da lugar a falta del control de los movimientos voluntarios, rigidez y temblor.
Agradezco a Elena Alonso, alumna de 4ºA, por traerme la noticia publicada en El Mundo.